Bullhooks

El bullhook es un arma utilizada para castigar y controlar a los elefantes. También se le conoce como “ankus”, “aguijada de elefantes” o “gancho de elefantes”. Su mango está hecho de madera, metal, plástico o fibra de vidrio, y tienen un gancho afilado de acero con una punta en uno de sus extremos. Se parece a un atizador de chimeneas y su peso es similar al de un bate de béisbol. Los circos tratan de “suavizar” su propósito refiriéndose a éste como “guía”.

bullhookThank God For AC | Tony Alter | CC BY 2.0

Algunos bullhooks tienen un mango al estilo de una caña, como un “cayado de pastor”, lo que le permite al entrenador tener un agarre más firme, de tal modo que puede ejercer más fuerza cuando entierra el gancho profundamente en la carne del elefante.

Los dos extremos del bullhook causan daño. El entrenador utiliza el gancho y la punta para aplicar diferentes niveles de presión en lugares sensibles del cuerpo del elefante (mira el diagrama a continuación). Manteniendo enganchado ese extremo, el entrenador hace oscilar el mango como un bate de béisbol, infligiendo un dolor considerable cuando golpea al elefante en el tobillo o en otras áreas en las que tiene poco tejido entre la piel y el hueso. Mientras están con el público, los manejadores a menudo tienen consigo bullhooks que son mucho más pequeños que los que utilizan en los entrenamientos, pero, debido a que los elefantes han sido condicionados tan profundamente para temerlos, continúan obedeciéndoles.

La epidermis de los paquidermos

La piel de los elefantes parece fuerte, pero de hecho es lo suficientemente delicada como para sentir la picadura de un insecto. De hecho, los agricultores de Kenia utilizan colmenas de abejas para proteger sus cultivos de los elefantes silvestres, quienes prefieren dejar de comer que ser picados. Un bullhook puede infligir dolor y heridas fácilmente. Los entrenadores a menudo entierran el gancho en el suave tejido detrás de las orejas, dentro de los oídos o la boca, dentro o alrededor del ano y en los lugares sensibles bajo el mentón y alrededor de los pies. Pocas horas después de haber sido perforados con un bullhook,  puede salirles una roncha o un sarpullido. La herida se puede volver más grande si se infecta.

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Tal como lo demuestra este extracto de los archivos del circo Ringling Bros and Branum & Bailey, incluso Ringling Bros reconoce el daño causado por los bullhooks: “Después de los baños de esta mañana, al menos cuatro de los elefantes tenían múltiples raspaduras y laceraciones por los ganchos”.

Una especialista de comportamiento animal de Ringling le dijo a un supervisor en el 2005 que le habían prohibido entrar al establo de los elefantes después de que se quejó porque un elefante había sido enganchado tan severamente que “goteaba sangre sobre todo el suelo de la arena durante el espectáculo”.

Otro manejador dijo haber visto de tres a cuatro heridas por perforación cada mes, debidas a los bullhooks, pero se consideraron sin la suficiente importancia como para ser incluidas en los archivos médicos.

Para cubrir las heridas de los bullhooks y detener el sangrado, los circos a veces aplican un polvo gris llamado “Wonder Dust”.

Hora del espectáculo

Los manejadores no golpean a los elefantes con los bullhooks cuando están a la vista del público. Mucho antes de que los elefantes salgan al ruedo, han sido acondicionados a través de violentas sesiones de entrenamiento para que teman el bullhook, y saben que si se rehúsan a obedecer los castigarán severamente más tarde. Algunos momentos antes de entrar en el ruedo, cuando aún están fuera de la vista del público, los entrenadores pueden darles a los elefantes algunas golpizas dolorosas para recordarles quién manda y asegurarse de que actúen bajo sus órdenes.

Los difíciles trucos que los elefantes son obligados a realizar les generan un gran estrés en los músculos y las articulaciones. Éstos son físicamente agotadores, y ningún elefante realizaría estas maniobras grotescamente exageradas bajo órdenes, una y otra vez, cientos de veces al año, sin la amenaza constante del castigo.

Los elefantes muestran reacciones típicas para evitar el dolor frente al bullhook, retrocediendo o bramando por el miedo.

Detalles horribles de las técnicas de los entrenadores

Además de los bullhooks, los entrenadores pueden utilizar bates de béisbol, mangos de hacha, horcas y descargas eléctricas. Las cadenas y las cuerdas se utilizan para retenerlos.

La autora Carol Bradley recuenta en su libro Last Chain on Billie las palabras de George Arstingstall, el primer estadounidense en criar elefantes en cautiverio:

No creas que puedes entrenar a un elefante con amabilidad. Yo los goberné a todos a través del miedo, y no a través del afecto…si veo que un manejador se vuelve amable con un elefante, lo despido y contrato a otro…el gancho para elefantes tiene que usarse constantemente.

Sam Haddock fue un manejador de elefantes que trabajó para el centro de reproducción de Ringling en Florida durante años, y estaba ampliamente involucrado en el entrenamiento de los elefantes. “Le di [al elefante] un tiro caliente (descarga eléctrica con una picana) en el corral.  Utilicé dos tiros calientes y lo quemé por cerca de diez minutos. Él estaba bramando y regurgitando agua”. Después de golpear a otro elefante durante cinco minutos, “Tomé un descanso y luego lo golpee más. Lo acosté sobre el suelo y lo golpeé con el gancho repetidamente en el canal auditivo. La segundo golpiza duró diez minutos. [El elefante] estaba bramando como loco”.

Haddock se arrepintió de la carrera que había elegido más adelante en su vida, y su esposa lo exhortó a hacer lo correcto y poner al descubierto el tortuoso trato de los elefantes por parte de Ringling. Él le proporcionó a PETA docenas de fotos aterradoras de elefantes bebé amarrados y electrocutados por los entrenadores buscando obligarlos a aprender trucos.

El sometimiento es el objetivo

El bullhook está diseñado para infligir dolor. Ningún circo podría hacer que los elefantes actúen sin él. Su apariencia es tan amenazadora que la policía acusó a un activista de los derechos de los animales en California de posesión de un arma mortal cuando éste utilizó un bullhook en un despliegue educativo en una manifestación contra un circo para ilustrar el trato barbárico que reciben los animales actores. Además, mientras que el Consejo del Condado de Anne Arundel (Maryland) estaba considerando prohibir los bullhooks, al público se le impidió entrar bullhooks en el cuarto.

La Ley Federal de Bienestar Animal no prohíbe el uso de bullhooks, pero cada vez más comunidades locales lo hacen, incluyendo Austin, Texas; Los Ángeles y Oakland, California; Richmond, Virginia; Spokane, Washington; y Minneapolis.

Qué puedes hacer

  • Cuando lleguen circos a tu ciudad, organiza una manifestación para hacerle saber al público que los trucos degradantes realizados en el circo son el resultado de golpizas con bullhooks detrás de bastidores y de otros métodos de entrenamiento abusivos. Diles a los medios de comunicación locales cómo son realmente entrenados los elefantes. Consulta la página de datos con las violaciones de los circos a las leyes del USDA.
  • Contáctanos para obtener información acerca de cómo comenzar una campaña para enmendar las leyes de control animal en tu comunidad, con el fin de incorporar un lenguaje que prohíba el uso de bullhooks y otros dispositivos manuales, mecánicos y químicos que tienen el propósito de causar dolor y sufrimiento.