La conexión entre la crueldad a los animales y otros crímenes violentos está bien establecida. Como afirmó el subdirector ejecutivo de la National Sheriffs’ Association: “Si alguien lastima a un animal, existe una gran probabilidad de que también lastime a un humano. Si vemos patrones de maltrato animal, es muy probable que algo más esté sucediendo”.

Esto puede ser cierto incluso en el caso de quienes practican una forma de crueldad a los animales que está permitida por la ley: la vivisección. Cuando los experimentadores animales abren vivos, queman, atormentan y enferman deliberadamente animales, casi nunca son sancionados porque esa crueldad se realiza bajo el nombre de “investigación”.

Experimentadores animales les gritan a activistas pacíficos que están haciendo una vigilia silenciosa por los primates encerrados, torturados y matados en laboratorios en la Universidad de California–Los Ángeles.

En casos extremos, quienes torturan animales son psicópatas en estado avanzado, con un peligroso desorden de la personalidad marcado por rasgos y comportamientos que incluyen falta de empatía, decepción, manipulación, impulsividad y una cruel desconsideración por los derechos de los otros.

Muchos psicópatas exhiben una profunda falta de arrepentimiento por sus acciones violentas y ninguna preocupación por sus víctimas. Como señala el FBI: “Este concepto psicopático central les permite actuar a sangre fría, usando a quienes están a su alrededor como piezas para lograr sus objetivos y satisfacer necesidades y deseos, ya sean sexuales, financieros, físicos o emocionales. La mayoría de los psicópatas son buscadores de sensaciones grandiosas y egoístas sin pautas morales, ni conciencia, y van por la vida tomando lo que quieren”.

En 2016, el FBI comenzó a rastrear actos de crueldad contra animales al igual que para otros delitos violentos. Jeffrey Dahmer, Ted Bundy, y el asesino “Hijo de Sam”, David Berkowitz, todos cometieron actos de tortura contra animales antes de cometer los mismos horribles crímenes contra humanos.

¿Son algunos experimentadores animales psicópatas ocultos quienes han simplemente encontrado una forma permitida de seguir sus violentos impulsos? Al igual que los pedófilos ocultos de la Iglesia católica, la industria de la experimentación animal les ha provisto una respetabilidad a algunos vivisectores cuya violencia no termina con los animales.

Veamos la “rueda de identificación de vivisectores”:

 

Universidad de Pensilvania

 
 
 

Tracy McIntosh

 
 
 

Tracy McIntosh, un ex experimentador animal de la Universidad de Pensilvania, es un agresor sexual condenado.
Foto: cortesía de Pennsylvania State Police

Tracy McIntosh era el director del laboratorio de Investigaciones Clínicas de Lesiones en la Cabeza de la Universidad de Pensilvania, donde los experimentadores revientan las cabezas de los animales. Este es el mismo nefasto laboratorio que PETA puso al descubierto en 1984 con un video filmado por los mismos experimentadores de la Universidad de Pensilvania en el que se los ve sometiendo a primates, algunos inadecuadamente anestesiados, a espantosas lesiones en la cabeza y luego se burlan de ellos.

En un experimento realizado en este laboratorio, McIntosh plegó el cuero cabelludo de ratas anestesiadas y luego pegó con cemento las tapas al cráneo. Luego los sometió a un pulso presurizado que deformó sus tejidos cerebrales subyacentes. Los animales con el cerebro lesionado que sobrevivieron fueron posteriormente matados para poder extraer sus cerebros para examinar. También infligió lesiones cerebrales patológicas a gatos en experimentos dolorosos y mortales.

Los Institutos Nacionales de la Salud (NIH) le asignaron a McIntosh $17,993,514 para sus experimentos y gastos para programas más grandes asociados con su trabajo.

En 2003, tras una exhaustiva investigación policial, McIntosh fue arrestado por haber violado a una estudiante de veterinaria de la Universidad de Pensilvania que era la sobrina de un buen amigo de él. Según el informe judicial de la corte, McIntosh se ofreció para mostrarle la ciudad a la víctima. En la noche del ataque, la víctima dice que comenzó a sentirse “rara” y “perdida”, mientras estaba tomando una copa en un restaurante con él. Más tarde, ella lo acusó de suministrarle Nembutal, una droga usada en su laboratorio para matar ratas, con el fin de violarla.

McIntosh no refutó los cargos de un delito de abuso sexual y fue sentenciado a menos de dos años de arresto domiciliario porque el juez dijo que había “contemplado el importante trabajo de McIntosh con víctimas de derrames cerebrales y lesiones cerebrales”. La indignación pública por la sentencia y la apelación de los fiscales hizo que McIntosh fuera sentenciado a siete años de prisión. El juez que lo condenó dijo que el delito de McIntosh fue “de una impresionante vileza”.

En la misma demanda en la que acusó a McIntosh de haberle suministrado a la víctima una droga para violarla, la víctima también acusó a la Universidad de Pensilvania por cubrir su “historial de acoso sexual” para evitar perder los “millones de dólares de subvenciones” generados por sus experimentos. En 2007, la universidad y McIntosh llegaron a un acuerdo confidencial con la víctima.

 

Universidad de Pittsburgh

 
 
 

Robert Ferrante

 
 
 

El experimentador animal de la Universidad de Pittsburgh, Robert Ferrante es acusado de asesinato.
Foto: cortesía de Allegheny County District Attorney’s Office

En abril de 2013, la Dra. Autumn Klein de 41 años se desmayó en su casa en Pittsburgh. Murió tres días después. Según la policía, fue envenenada por su marido, Robert Ferrante.

Ferrante tenía un laboratorio de $3 millones de dólares en la Universidad de Pittsburgh donde conducía experimentos de la enfermedad de Huntington (HD) en ratones. Para medir los efectos de las drogas experimentales, colocaba a los ratones en una vara giratoria para ver cuánto tiempo se quedaban. Según él, “el criterio para ser matado era el punto en que los ratones con HD no podían estar derechos luego de haber sido colocados de espaldas e iniciado el movimiento luego de haber sido cuidadosamente picados por 30 [segundos]”.

En un experimento relacionado con esclerosis lateral amiotrófica (ALS), Ferrante evaluó a los ratones buscando signos de déficits motores suspendiéndolos de sus colas. Según un asistente de investigaciones, mataron “toneladas y toneladas” de ratones. Ferrante también usó ratones en sus experimentos y los mató decapitándolos.

NIH le asignó a Ferrante $5,470,628 para sus experimentos y gastos para programas más grandes asociados con su trabajo.

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Este dispositivo es similar a uno usado en el laboratorio de Ferrante para decapitar ratas.

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En las semanas previas a la muerte de su esposa, Ferrante la confrontó varias veces acusándola de haber tenido una aventura amorosa. Dos días antes de que Klein se desvaneciera, la policía dice que Ferrante le pidió a un empleado que llevara por la noche una botella de cianuro a su laboratorio.

Durante el juicio de Ferrante en 2014, el jurado supo que éste había mezclado una bebida energética con cianuro y se la había dado a su esposa. Aparentemente le sugirió que esa mezcla la ayudaría a concebir otro hijo, algo que ella buscaba desesperadamente. También supieron que cuando su esposa se desvaneció, quiso que la llevaran a un hospital donde él sabía que el tratamiento más efectivo para envenenamiento con cianuro no estaría disponible.

Actualmente Ferrante está cumpliendo cadena perpetua.

 

Universidad del Noroeste

 
 
 

Wyndham Latham

 
 
 

El experimentador animal de la Universidad del Noroeste, Wyndham Lathem, es acusado de asesinato.
Foto: cortesía de Alameda County Sheriff’s Office

En julio de 2017, un juez del condado de Cook, Illinois, emitió una orden de arresto a Wyndham Lathem y Andrew Warren por el espantoso asesinato de Trenton Cornell-Duranleau de 26 años. En ese momento, Lathgem era un profesor asociado en la Universidad del Noroeste, donde infectaba ratones con peste bubónica y observaba cómo morían lenta y dolorosamente.

NIH le asignó a Lathem $3,341,887 para sus experimentos y gastos para programas más grandes asociados con su trabajo.

Según los fiscales, Lathem y Warren se comunicaban en línea durante meses acerca de su fantasía sexual compartida de matar gente y a sí mismos. Su primera víctima fue el novio de Lathem, Cornell-Duranleau. En la noche del asesinato, Warren llegó al apartamento de Lathem mientras Cornell-Duranleau dormía en la habitación de Lathem.

Mientras Warren estaba en la entrada listo para grabar el asesinato con un teléfono celular, los fiscales dijeron que Lathem apuñalaba a Cornell-Duranleau “sin parar en el área del cuello y del torso” con un cuchillo para yeso. La víctima comenzó a gritar y a defenderse. Entonces Warren tomó dos cuchillos de cocina y junto a Lathem comenzaron a apuñalarlo varias veces. Lo último que Cornell-Duranleau dijo fue: “Wyndham, ¿qué estás haciendo?” Lathem y Warren casi decapitan a la víctima, quien fue apuñalada 70 veces.

Según los fiscales, Lathem y Warren admitieron haber matado a Cornell-Duranleau. En un video enviado a familiares y amigos, Lathem, según consta, dijo que él no era la persona que la gente creía que era. Pero en septiembre de 2017, él y Warren se declararon inocentes en los cargos de asesinato de primer grado. Se ordenó detenerlos sin fianza y esperar el juicio.

 

Universidad de Washington

 
 
 

Michael Katze

 
 
 

Michael Katze se especializaba en infectar ratones y monos con Ébola, un agente infeccioso conocido por causar muertes agonizantes. En un experimento, dejaban sufrir a los ratones moribundos hasta perder el 20 por ciento de su peso en solo cinco a seis días. En otro, monos infectados con el virus murieron en siete días, pero no antes que “mostraran signos distintivos de la fiebre hemorrágica del Ébola”. Dichos “signos distintivos” incluían dolor muscular intenso, jaquecas, vómitos, diarrea y sangrado interno y externo.

NIH le asignó a Katze $91,172,217 para sus experimentos y gastos para programas más grandes asociados con su trabajo.

Según la universidad de Washington (UW), donde Katze era un profesor titular, rutinariamente hacía comentarios despectivos acerca de las mujeres así como de empleados homosexuales y asiáticos y realizaba comentarios desafiantes, hostiles y amenazantes al personal. También le pidió a un miembro del personal solicitar una prostituta para él, y le pidió a otro comprar muebles y pasar la aspiradora en su apartamento, además de ir a buscar su correo.

BuzzFeed informó que la UW también halló que Katze miraba pornografía en su computadora de la universidad y habría acosado sexualmente a dos empleadas. En el caso de una de esas mujeres, “habría jugado a tener sexo con ella, habría realizado comentarios sexuales sobre su apariencia, enviado emails sexualmente sugestivos y, en dos ocasiones, habría tratado de besarla o tocarla estando ebrio”. En una de esas ocasiones, “habría puesto sus manos por su cuerpo” y “roto sus pantalones”.

Luego de años de tolerar el comportamiento perturbador de Katze, la universidad finalmente lo echó en agosto de 2017. Sin embargo, aparentemente no está arrepentido de sus acciones, diciendo: “Mi trabajo es obtener subvenciones. Estoy particularmente enfocado en capacitar a científicos. Este tipo de mierda es completamente insignificante para mí”.

 

Universidad Yale

 
 
 

Raymond Clark III

 
 
 

El técnico de animales en laboratorios de la Universidad de Yale, Raymond Clark III, es acusado de asesinato.
Foto: cortesía de New Haven Police Department

En la noche del 8 de septiembre de 2009, Annie Marie Le, estudiante graduada en la Universidad Yale fue dada por desaparecida. La última vez que fue vista fue esa mañana cuando ingresó al edificio donde estaba ubicado el laboratorio. Cinco días después, su cadáver fue hallado en ese mismo edificio, puesto dentro de un compartimiento de herramientas en el sótano.

Poco tiempo después, el técnico de laboratorio animal, Raymond Clark III, fue acusado de estrangular a Le hasta la muerte. Según informes de prensa, los colegas le dijeron a la policía que Clark era un “fanático controlador” quien veía al laboratorio y sus ratones como su territorio, y había “enviado un mensaje a Le el día que se desvaneció, solicitándole una reunión para discutir la limpieza de las jaulas de los ratones en el laboratorio de investigación”. Como técnico de laboratorio de animales, pasaba sus días gaseando ratas y ratones hasta la muerte, acciones que, según un compañero de trabajo, probablemente hayan contribuido a su insensibilización. En marzo de 2011, Clark se declaró culpable de asesinato y tentativa de abuso sexual. Fue sentenciado a 44 años de cárcel.

 

MOUNT SINAI

 
 
 

Hengjun Chao

 
 
 

El experimentador animal de Mount Sinai, Hengjun Chao, es acusado de intento de asesinato.
Foto: cortesía de Westchester County District Attorney’s Office

Hengjun Chao operaba un laboratorio en la Icahn School of Medicine en Mount Sinai en la ciudad de Nueva York y NIH le asignó $1,917,641 para sus experimentos en animales. En 2007, uno de sus estudiantes lo acusó de fraude de datos. Descubrió que, en uno de sus experimentos, secretamente cambió el tipo de ratón que se suponía debía usar para obtener resultados que confirmarían sus hipótesis.

Luego de que una investigación de la facultad confirmó la acusación, el decano de la facultad, Dr. Dennis Charney, lo echó. El 26 de agosto de 2016, Chao acribilló a balazos a Charney mientras salía de un deli en Chappaqua, Nueva York. Durante el juicio a Chao, los jurados vieron la filmación en video de una cámara de seguridad en la que se lo ve vigilando el lugar, días antes del crimen. Charney sobrevivió al ataque y dijo que sus heridas lo dejaron con convulsiones que permanecerán por el resto de su vida. Chao fue condenado por intento de asesinato de segundo grado y uso criminal de primer grado de arma de fuego. Fue condenado a 28 años de prisión.

 

John Hagmann

 

John Hagmann es médico y es el fundador de Deployment Medicine International (DMI), una compañía que una vez fue contratista principal de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos para cursos de entrenamiento en traumatismos en los que los animales vivos son baleados y apuñalados.

De 2013 a 2018, el gobierno federal asignó a las compañías de Hagmann contratos federales por un total de $12,279,185.

En los 80s, Hagmann creó el programa de “entrenamiento” en el que los instructores baleaban a cerdos y cabras vivos y los cortaban para causar una fuerte hemorragia. Las técnicas DMI incluyen amputar las extremidades de los animales con podadoras de árboles, encajar varas de metal en sus patas y cortarles el abdomen y sacarles órganos un video de testigo del curso, se escuchan los gemidos de animales supuestamente anestesiados, el comentario de un participante acerca de que un cerdo no estaba adecuadamente anestesiado, y se puede escuchar al personal de DMI decir que otro cerdo estaba recuperando la consciencia mientras lo abrían vivo.

En el video, Hagmann les dice a los estudiantes que la mejor manera de saber si una bolsa de sangre está lo suficientemente llena, es apretarla para ver si se siente como una “teta”, no una “teta blanda”, sino una “linda y firme teta”. Durante una orientación, en broma mostró una foto de un símbolo que mostraba sexo homosexual masculino con una línea roja dibujada sobre la imagen para indicar que el comportamiento no está permitido.

En 2015, PETA puso al descubierto documentos previamente confidenciales que revelaron que la Virginia Board of Medicine (Junta Médica de Virginia) había suspendido la licencia médica de Hagmann porque habría agredido física y sexualmente a miembros del servicio militar, y los habría drogado durante otros cursos de DMI. La Junta halló, entre otras cosas, que explotaba a participantes de los cursos para satisfacción sexual realizando un inapropiado examen rectal a un estudiante, instruyendo al estudiante a realizarle un examen de pene y recto a él, y manipulando y fotografiando el pene de un estudiante mientras el estudiante estaba ebrio. La Junta también descubrió que él tomó represalias contra una estudiante femenina que criticaba el uso de animales vivos durante un curso DMI, reteniendo intencionalmente las instrucciones que ella necesitaba para practicar la inserción de un tubo dentro del pene de un estudiante.

Luego de que PETA informó a la Comisión Médica del Estado de Washington del proceso judicial de revocación de la licencia de Hagmann en Virginia, su licencia médica fue suspendida en Washington. En septiembre de 2017, luego de una queja de PETA, la Junta Médica de Carolina del Norte le informó que ni él ni su compañía podrían practicar medicina o proveer entrenamiento médico con procedimientos invasivos en humanos en ese Estado. Su compañía ahora tiene prohibido recibir contratos federales hasta 2030.

 

Universidad del Sur de California

 
 

William French Anderson

 
 
 

El ex experimentador animal de la Universidad del Sur de California y condenado agresor sexual de menores, William French Anderson.
Foto: cortesía de National Cancer Institute

William French Anderson ha sido llamado el “padre de la terapia genética”, una descripción que ganó por experimentar en monos, ratones, ratas, conejos y ovejas. El director de Gene Therapy Laboratories en la Escuela de Medicina de la Universidad del Sur de California, también sometió a ratas a dosis letales de radiación para probar la eficacia de una droga experimental.

NIH le asignó a Anderson $2,353,264 para gastos de programa asociados con su trabajo. También recibió financiamiento por sus experimentos mientras estaba en NIH, pero esas cifras no están disponibles en la base de datos de la agencia.

En 2004, Anderson fue arrestado por abusar sexualmente de la niña de su asistente, quien dijo que Anderson se ofreció para enseñarle a la niña artes marciales en su casa. La niña tenía 10 años cuando comenzó el abuso. En 2006, Anderson fue condenado por abuso sexual continuo y actos lascivos hacia una menor de 14 años. Durante el juicio, la víctima declaró que él la hizo desvestir diciéndole que eran exámenes médicos. También dijo que cuando era adolescente, él la hizo desvestir hasta su ropa interior y acostar en la cama. Ella declaró que él la embistió hasta eyacular.

En su declaración ante la corte, la víctima, quien se cortó y quemó a sí misma y pensó en suicidarse como resultado del abuso, declaró: “Maliciosamente destruyó mi mundo para consumar sus propios placeres enfermizos”. El juez dijo que debido a su “arrogancia intelectual”, Anderson “se salió con la suya tanto como pudo”. El juez también notó que Anderson no mostro remordimiento alguno por sus crímenes. Al contrario, le envió e-mails a la víctima diciéndole que, al exponerlo, él podría causarle dolor a la familia de ella.

En 2007, Anderson fue sentenciado a 14 años de prisión (donde alardeaba ser tratado como un “padrino”) pero fue liberado en mayo de 2018. Sigue manteniendo que es inocente. Sin embargo, en una conversación con la víctima que fue grabada mientras ella tenía puesto un micrófono de la policía, él dijo: “Simplemente lo hice, algo en mí era realmente malvado”.

 

Universidad de Chicago y Universidad del Noroeste

 
 
 

Jules Masserman

 
 
 

Mientras eran alimentados, estos gatos fueron sacudidos con aire o descargas eléctricas. Quedaron tan traumatizados que rechazaban comer hasta cuando se les daba la comida sin agresión dolorosa o aterradora. Fuente: Jules Masserman, Behavior and Neurosis (1943)

Jules Masserman, el pasado presidente de la Academia Americana de Psicoanálisis y de la Asociación Psiquiátrica Americana, realizó experimentos impresionantes por su crueldad, en gatos y monos.

En los años 1940s, Masserman encerró gatos “medio-hambrientos” en jaulas de vidrio, cada una equipada con una palanca, que cuando era presionada, liberaba una bolita de comida de una caja. Según una descripción del experimento, “La comida venía en diminutas dosis: tenían que comer 30-50 veces por día para mantener su peso esquelético”. Finalmente, los sometió a explosiones de aire o descargas eléctricas cuando trataban de comer, para crearles una “neurosis aguda”. Una gata solo llamada “gata 56”, hizo una “vocalización ansiosa” cuando fue sometida a este tratamiento. Masserman luego la hizo pasar hambre dos días y la forzó a estar cerca de la caja de comida al reducir el espacio disponible en la jaula, produciendo lo que eufemísticamente describió como “máxima ansiedad”.

Masserman escribió que luego de ser sometido a sus procedimientos torturadores, esta gata exhibió comportamiento neurótico poniendo su cabeza en su caja de comida al sonido de una señal de comida. Fuente: Jules Masserman, Behavior and Neurosis (1943)

En los años 1960s, Masserman comenzó a torturar monos. Ideó un experimento en el que monos rhesus hambrientos solo podían obtener comida si jalaban de una cadena que suministraba una dolorosa descarga eléctrica a otro mono. Pero descubrió que la mayoría de ellos tenía algo que a él parecía faltarle totalmente: empatía. La mayoría elegía pasar hambre, o “auto-hambruna”, como Masserman decía, más que someter a otro mono a una experiencia dolorosa. Aquellos que ya habían padecido las dolorosas descargas eléctricas, eran aún menos propensos a jalar de la cadena y lastimar a otro mono. Masserman reportó que uno quedó sin comer 12 días antes que generar una descarga eléctrica a otro mono.

Sus documentos indican que recibió financiamiento de NIH, pero estas subvenciones preceden al período cubierto en la base de datos de la agencia, por lo que no es posible tabular el monto de financiamiento federal que recibió.

Masserman, profesor de psiquiatría en la Universidad del Noroeste, también tenía un consultorio privado. Uno de sus pacientes, Barbara Noel, dijo que él le suministraba rutinariamente el barbitúrico Amobarbital para ayudarla a explorar su subconsciente. En 1984, durante una de estas sesiones, dice que se despertó con Masserman sobre ella, respirando densamente y desnudo de la cintura para abajo.

Noel demandó a Masserman y llegó a un acuerdo por $200,000 dólares. Otros tres pacientes anteriores también lo acusaron de drogarlos y abusar sexualmente de ellos, y también llegaron a acuerdos con él. Masserman negó todos los cargos, pero aparentemente más que enfrentar una investigación por el Departamento de Registración y Educación de Illinois (ahora llamado Departamento de Regulación Financiera y Profesional de Illinois), entregó su licencia médica.

Noel escribió un libro acerca del presunto abuso por Masserman. Allí señaló que luego de hacerla adicta al Amobarbital, se lo retiraba de forma sádica. En una ocasión, escribió, él derramó en el piso una ampolla del barbitúrico a propósito, y entonces le dijo: “Qué pena, no tengo más”.

En 1992, la columnista de consejos Ann Landers dedicó una columna al libro de Noel. En ella, Landers escribió que más que expulsar a Masserman, la Asociación Psiquiátrica Americana votó suspenderlo por cinco años y siguió invitándolo a reuniones. Finalizó su columna así: “La comunidad psiquiátrica ciertamente quiere cuidarse a sí misma, pero Ann Landers se cuida a sí misma también, y esta columna será leída por 90 millones de personas.”

 

Universidad Estatal Wayne

 
 
 

Matthew Galloway

 
 
 

En 2001, el experimentador animal de la Universidad Estatal Wayne (WSU), Matthew Galloway, no refutó los cargos de “usar el internet o una computadora para comunicarse con una persona con el propósito de cometer o intentar cometer el delito de abordar a un menor con propósitos inmorales”. Documentos de la Corte y un artículo de Associated Press revelan que él fue arrestado luego de ir a una tienda Walmart a lo que pensaba era una cita con una niña de 15 años. Se ha estado comunicando en línea con ella y ha “descripto en detalle actos sexuales que quería realizar” con ella. La “niña” era en realidad una oficial de policía del Departamento de Policía de White Lake Township en Michigan.

Después de su alegato, Galloway fue puesto en libertad condicional por dos años y registrado como agresor sexual.

Actualmente Galloway sigue siendo profesor en WSU, donde conduce experimentos crueles en ratas y ratones. En un artículo recientemente publicado, él y sus coautores describen un estudio de esquizofrenia para el que colgaban a los ratones de sus colas. También fue coautor de un estudio en el que los ratones eran fuertemente estresados al estar sometidos a una serie de tormentos como sujetados durante dos horas y forzados a nadar en un tanque del que no podían escapar.

Galloway también participó en la conducción de experimentos para crear un “modelo de rata TEPT” (trastorno de estrés postraumático), donde las ratas eran adictas a la cocaína y luego fuertemente estresadas usando algunas de las técnicas descriptas anteriormente. Galloway y sus coautores querían ver si las estresadas ratas se administrarían a sí mismas más droga. También participó en experimentos en los que ratas y ratones eran sometidos a lesiones cerebrales traumáticas, como una donde el daño cerebral fue “inducido por estallido”.

Hasta el momento, NIH asignó a Galloway $2,714,224 para sus experimentos y gastos para programas más grandes asociados con su trabajo.

 

Universidad de Yale

 
 
 

Michael Simons

 
 
 

En 2013, el comité de la Universidad de Yale investigó un alegato de que el experimentador animal y cardiólogo Michael Simons había acosado sexualmente a una investigadora postdoctoral por escrito y en persona. El comité confirmó la veracidad de ese alegato y también descubrió que Simons ejerció “directivas impropias y comprometió la toma de decisiones” con respecto al esposo de la investigadora (también cardiólogo) quien dijo que Simons impidió su avance profesional.

El comité recomendó que Simons fuera removido de su puesto como jefe del departamento de cardiología. Pero el rector de la universidad rechazó la recomendación y solo lo suspendió por 18 meses. Como fue publicado el escándalo en un artículo el New York Times, una facultad en Yale “dibuja la escena de un entorno en el que aquellos que aportan dólares para investigación no están sujetos a las reglas normales”.

Y en 2014, luego de una revisión independiente, Yale removió a Simons como director de su Centro de investigación Cardiológica.

A pesar de los hallazgos de ambas investigaciones, en julio de 2018 Yale galardonó a Simons con una cátedra financiada por una donación, en el departamento de cardiología de la facultad. La Dra. Paula Kavathas, profesora de la Escuela de Medicina y ex catedrática de Women Faculty Forum reaccionó diciendo: “El galardón de una cátedra financiada por una donación al Dr. Simons envía un mensaje de tolerancia: la facultad que sea encontrada culpable de conducta sexual inapropiada sigue siendo merecedora de recibir este prestigioso honor”.

Además de presuntamente haber maltratado a sus colegas, Simon participó en experimentos que atormentaron y mataron a ratones. En uno, “lesiones crónicas en el hígado” fueron inducidas en ratones. En otro, se usaron perforaciones de biopsias para crear heridas en ratones. Los “potenciales efectos adversos” de otro experimento incluyó “dolor, paresia [debilidad muscular causada por daño en el nervio], gangrena, pérdida de peso, infecciones en herida y hemorragias”.

Hasta el momento, NIH asignó a Simons 117 subvenciones por un total de $51,744,382 para sus experimentos y gastos para programas más grandes asociados con su trabajo.

 

Health Science Center de la Universidad de Tennessee y varios hospitales de Texas

 
 
 

Christopher Duntsch

 
 
 

El ex neurocirujano y experimentador animal Christopher Duntsch es acusado de asalto a mano armada causando lesión grave a una persona anciana.
Foto: cortesía de la prisión del condado de Dallas

La revista D describió apropiadamente el caso del ex neurocirujano de Texas, Christopher Duntsch (alias “Dr. Muerte”), como la “impactante historia de un demente con un bisturí”.

En julio de 2015, Duntsch fue arrestado y acusado de “asalto a mano armada causando grave lesión física y por el delito de lesión a un niño, persona anciana o discapacitada”. Ha realizado cirugías que eran tan malas, que dos de sus pacientes murieron y otros 31 fueron gravemente heridos o quedaron paralíticos.

Esto no fue un caso de mera incompetencia.

El diario Dallas Morning News reportó que Duntsch envió un e-mail a uno de sus empleados “confesando una creciente sed de sangre”. Escribió: “Estoy listo para dejar el amor, la amabilidad y la bondad y la paciencia que mezclo con todo lo demás que soy y convertirme en un asesino de sangre fría… Lo que estoy siendo es lo que soy, un hijo de p*** frío como el hielo, único en su tipo que puede comprar o poseer o robar o arruinar o construir cualquier cosa que desee”.

Entre sus víctimas se encuentra Floella Brown de 63 años, quien fue “asesinada por un derrame cerebral provocado por un corte en la arteria vertebral hecho por la mano quirúrgica de Duntsch”. Según The Dallas Morning News, “Duntsch quería remover parte de su cráneo también, pero los administradores del hospital se negaron y fue trasladada para un tratamiento de emergencia a otro hospital, donde murió”.

Mary Efurd, de 74 años sobrevivió a la cirugía realizada por Duntsch pero perdió el manejo de sus piernas como resultado de ello. Cuando otro doctor le realizó una tomografía computarizada, encontró que Duntsch “había hecho prácticamente todo mal”. Según The Dallas Morning News, “Se perforó la cavidad espinal de Efurd con un tornillo, se colocaron implantes en el músculo en vez de en el hueso y la raíz de un nervio ha sido completamente amputada”.

Duntsch fue condenado por lesiones a una persona anciana por la cirugía de Efurd y actualmente está cumpliendo una condena perpetua en la cárcel. Su espantosa historia es tema del podcast Dr. Death.

Duntsch también abrió animales vivos, les inyectó células cancerígenas y los mató. En un experimento, en el que era coautor, se colocaron ventanas en los cráneos de las ratas para que los tumores cancerosos que fueron implantados pudieran ser vistos. Fue el autor principal de otro experimento en el que inyectó células cancerosas directamente en los cerebros de las ratas.

Existe una manera de que los individuos trastornados no usen a las universidades como refugios. Le hemos solicitado al Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE.UU. que requiera una evaluación psiquiátrica de quien aplique para financiamiento federal para conducir experimentos en animales.
 
¿Nos ayudarías a erradicar a aquellos individuos con potencial para la violencia (contra animales y humanos) sumando tu voz a la nuestra?
 

ACTÙA

 
Puedes usar nuestra carta de ejemplo, pero recuerda que una carta con tus palabras ayudará a generar más atención a tu e-mail.

Sexo, violencia y vivisección: ¿son psicópatas algunos experimentadores animales?

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