Un exposé con testigo de PETA dentro de Reitz Dairy Farm, una granja del condado de Northumberland en Pensilvania que tiene aproximadamente 300 vacas y un montón de becerros, revela que las vacas que eran ordeñadas tenían masas dolorosas no tratadas del tamaño de toronjas que supuraban sangre y pus, que fueron golpeadas una y otra vez en sus ubres sensibles y que fueron encontradas muertas yaciendo en estiércol.

Estas vacas son ordeñadas para la National Farmers Organization (Organización Nacional de Agricultores) que dice que envía la mayoría de la leche de sus proveedores de Pensilvania a Lanco-Pennland, fabricante de los quesos Pennland Pure.

Por favor, ¡actúa hoy para prevenir que más vacas y becerros padezcan esto y más!


 

Becerros atrapados en sus propios excrementos. Y les espera más sufrimiento

 

El ciclo de miseria en Reitz Dairy Farm comienza en los sucios establos, donde los becerros, que fueron separados de sus madres poco después de nacidos, estaban obligados a acostarse sobre sus propios excrementos y orina, todos los días. Nunca les dieron la oportunidad de poner un pie al aire libre.

 

Becerros que fueron separados de sus madres poco después de nacer tuvieron que acostarse sobre sus propios excrementos y orina, día tras día, sin siquiera poder poner un pie en el pasto al aire libre.

 

Con el tiempo, las becerras son inseminadas – al igual que sus madres – y explotadas por su leche. Una vez que sus cuerpos se agotan debido al ciclo constante de preñez y lactancia, las vacas usadas en la industria láctea son enviadas al matadero: el mismo destino aterrador al que se enfrentan los becerros macho.

 

Vacas madre cojas abandonadas a su suerte mueren sobre excrementos; diariamente ordeñadas por dinero

 

Las vacas lesionadas y enfermas fueron puestas en lo que se llamaba el “establo remoto”, que estaba lleno de heces y orina acumuladas. Permitir que las vacas heridas se acuesten sobre dicha suciedad puede causarles artritis y fuerte cojera. Las vacas en Reitz Dairy Farm rengueaban con cautela en los suelos resbaladizos con excrementos, incluyendo en el mismo espacio donde les sacaban la leche que habían producido para sus becerros para venderla y transformarla en queso.

Una vaca, llamada Caroline por el testigo de PETA, desarrolló una dolorosa cojera que comprometió una de sus pezuñas. Su condición empeoró, y el director de la granja no le brindó cuidados. En vez de eso, fue puesta en un recinto lleno de estiércol (que puede causar infecciones profundas en el pie, abscesos, enfermedades, y más). Finalmente, el testigo de PETA la halló muerta.

 

Caroline estaba coja y la dejaron acostada sobre heces y orina. Semanas después fue encontrada muerta en un compartimento del establo.

 

Vacas reiteradamente pateadas y golpeadas con una vara, incluso en las ubres

 

Una vaca quedó atrapada en un compartimento tras ser ordeñada. En vez de ayudarla a salir, un empleado la golpeó en sus cuartos traseros, piernas y ubre alrededor de 60 veces con una vara rígida, dirigiendo los golpes deliberadamente hacia su sensible ubre. También la pateó una y otra vez.

Además golpeó reiteradamente la delicada ubre de otra vaca, a pesar de que había justo dado a luz y su bebé recién nacido había justo sido arrancado de su lado.

 

Cuando no eran ordeñadas, las vacas estaban acostadas sobre sus propios excrementos, aumentando el riesgo de contraer infecciones que generan pus en la leche vendida para consumo humano.

 

Vacas con las articulaciones de las piernas quebradas, hinchadas, perdiendo pus y sangre sin atención médica

 

Muchas de las vacas tenían las articulaciones de las piernas fuertemente hinchadas (una condición que puede ser causada por traumatismos, como ser golpeado o pinchado) o por estar constantemente acostadas en establos sucios sin lugares donde dormir como los de Reitz Dairy Farm, donde las vacas trataban de descansar cuando no eran ordeñadas. Un experto veterinario que analizó la filmación del testigo dijo: “La excesiva acumulación de excrementos y los establos de concreto duros y abrasivos sin lugares para dormir están causando y exacerbando lesiones y enfermedades en los animales”.

El testigo de PETA halló que la articulación de la pierna trasera izquierda (o “rodilla”) de una vaca a la que llamó Anna, estaba inflamada y era más grande que una toronja. Cuando se le preguntó si se le brindaría atención veterinaria, el director de la granja respondió: “No para rodillas inflamadas”. Semana tras semana, la dolorosa rodilla de Anna aumentaba cada vez más de tamaño hasta que finalmente estalló, con sangre y pus cayendo por la pierna.

A Daisy, como a Anna y a muchas otras vacas, no les brindaban atención veterinaria para tratar sus rodillas hinchadas e inflamadas, algunas de las cuales estaban abiertas y supurando sangre o una secreción amarilla espesa.

 

Daisy no tuvo atención veterinaria para sus rodillas hinchadas, una de las cuales era tan grande como una toronja.

 

Aproximadamente el 60% de las vacas que estaban ordeñadas tenían las articulaciones de las piernas hinchadas, ulceradas o con falta de pelo. Anna, Daisy, y otras vacas padecieron estas dolorosas lesiones semana tras semana, y sin embargo seguían siendo conectadas todos los días a las máquinas que les sacaban su leche para consumo humano.

 

Un ojo dolorido, un pezón perforado y más, pero sin atención veterinaria

 

La cavidad ocular izquierda de otra vaca llamada Betsy por el testigo de PETA, estaba cubierta con tejido sobresalido y fluido secretado, lo que un especialista manifestó es “indicativo de irritación en el ojo y dolor”. Pero el director de la granja indicó que no harían nada por ella.

 

La cavidad ocular izquierda de Betsy estaba cubierta con tejido herniado y le causaba dolor. No le aliviaron en nada esta condición.

 

Otras vacas tenían heridas en sus sensibles ubres o pezones.

La leche salía de un agujero en los pezones de una vaca, aumentando su riesgo de contraer mastitis, una infección dolorosa de la ubre, común en vacas usadas por su leche.

 

Una destacada experta dice: Una granja mal manejada donde las vacas sufren

 

La dra. Temple Grandin, especialista mundialmente renombrada de las industrias de la carne y los lácteos declaró:

“Los peores problemas mostrados en este video son las rodillas hinchadas. Una era de casi el tamaño de un balón de basketball. Estas son algunas de las PEORES rodillas que haya visto jamás. Estas vacas definitivamente sufren. Es obvio que el granjero no tomó medidas para prevenir las rodillas hinchadas. Algunas de estas vacas deberían haber sido matadas antes de deteriorarse tanto. Esta es una granja láctea muy mal manejada donde las vacas estaban sufriendo”.

 

Las articulaciones de las piernas de muchas vacas estaban inflamadas, en carne viva, sangrando y supurando pus.

 

La larga historia de crueldad en Reitz Dairy Farm

 

Esta no es la primera vez que se vieron vacas sufriendo en esta granja. En 2009, PETA documentó que, a las vacas que estaban sufriendo tanto dolor que ni siquiera podían pararse, les aplicaron descargas eléctricas, fueron pateadas o punzadas con una cuchilla. A algunas las dejaron deteriorarse hasta el punto de debilitarse tanto que no podían pararse, y las vacas caídas eran simplemente dadas por muertas.

En años posteriores, empleado tras empleado de la granja alertaron sobre estas prácticas de negligencia, abuso y suciedad en la granja Reitz Dairy Farm, que ha conmocionado incluso a aquellos que han trabajado mucho tiempo en la industria de los lácteos. Un informante reportó que el propietario de la granja, Lloyd Reitz padre, y su hijo Andy Reitz, cortó el cuello a vacas que estaban conscientes, las hicieron acostar sobre sus propios excrementos, no trataron a las enfermas y lesionadas, y más.

 

 

Qué puedes hacer

 

Este exposé pone el foco en una sola granja y revela solo parte de la crueldad habitual en la industria de los lácteos. Las vacas gestan a sus bebés nueve meses (igual que los humanos) y producen leche para sus propios bebés. Pero en todas las granjas lácteas les arrebatan a sus bebés poco después de nacer, y su leche es vendida para consumo humano. La forma más segura de evitar que las vacas y becerros padezcan toda esta miseria y dolor es dejar de comprar queso y otros “productos” lácteos, y hacerte vegano ahora.

Si crees que estás capacitado para realizar investigaciones de testigo como esta, nos gustaría que nos contactes. Haz clic aquí para expresarle tu agradecimiento al testigo que reveló la crueldad en esta granja.


Y finalmente, insta por favor a National Farmers Organization a que reconsidere si ellos y sus clientes quieren seguir afiliados al sufrimiento y a la suciedad como los documentados en Reitz Dairy Farm.

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