Se ha informado que en la primera carrera Iditarod murieron al menos 15 perros. El número de víctimas no ha dejado de aumentar desde entonces, mientras que otros perros apenas logran sobrevivir.
Durante la carrera de 2026, un perro de cuatro años llamado Charley murió en la pista después de que lo obligaran a correr más de 1280 kilómetros en condiciones extremas; varios perros desarrollaron neumonía y otros presentaron síntomas de tos de las perreras, mientras que algunos mushers admitieron que seguían obligando a perros enfermos a continuar en la carrera. Aproximadamente 185 perros fueron retirados de la pista debido a enfermedades, lesiones, agotamiento u otras causas. En 2025, una perrita embarazada llamada Ventana colapsó y murió en la pista; el año anterior, tres perros fueron obligados a correr tan rápido y durante tanto tiempo que colapsaron y murieron.
Conoce 10 razones por las que la Iditarod es una pesadilla mortal para los perros obligados a competir:
1. Las muertes de perros en la Iditarod son tan comunes que las reglas oficiales consideran a algunas de ellas un “riesgo inevitable”.

La Iditarod ha matado a más de 150 perros desde que comenzó en 1973. Solo en 2017 murieron cinco. Tan solo en la última década, los perros que compiten en el evento han muerto por diversas causas, incluidas asfixia, ataques cardíacos, traumatismos por atropellamiento, congelamiento, acumulación de líquido en los pulmones y neumonía por aspiración aguda, causada por la inhalación de vómito.
2. Si los perros no mueren durante la carrera, quedan marcados de por vida.
La revista American Journal of Respiratory and Critical Care Medicine informó que más del 80% de los perros incluidos en este estudio presentaron daños pulmonares tras finalizar la Iditarod. Un estudio en el Journal of Veterinary Internal Medicine mostró que los perros obligados a participar en carreras de resistencia tenían una tasa un 61% mayor de erosiones estomacales o úlceras. Y en un artículo en Medicine & Science in Sports & Exercise (la revista oficial del American College of Sports Medicine), los investigadores concluyeron que los perros usados en carreras de trineos sufren una disfunción de las vías respiratorias similar al “asma del esquiador” (una condición parecida al asma causada por el ejercicio intenso en climas extremadamente fríos), que persiste incluso después de cuatro meses de descanso.
3. No hay plan de retiro.

Foto de un perro encadenado en una instalación dirigida por Joe Redington Jr., hijo del fundador de la Iditarod, Joe Redington.
Los criadores de perros usados en trineos han admitido libremente que los perros “sobrantes” son asesinados. Pueden asesinarlos si no son lo suficientemente rápidos o resistentes para competir, o incluso si no cumplen ciertos estándares estéticos, por ejemplo, si no tienen almohadillas blancas en los pies. Los perros que sobreviven a la carrera, pero dejan de ser útiles para la industria, pueden recibir disparos, ser ahogados o abandonados a pasar hambre.
4. El sufrimiento de los perros no termina cuando acaba la carrera.
Un testigo de PETA trabajó en dos perreras propiedad de antiguos campeones de la Iditarod y descubrió negligencia y sufrimiento generalizados. Negaban atención veterinaria a perros con lesiones dolorosas; los mantenían encadenados constantemente en temperaturas bajo cero con solo cajas deterioradas o barriles de plástico como único “refugio”; y los obligaban a correr incluso cuando estaban exhaustos y deshidratados.
5. Los perros tiran de los trineos de los mushers hasta 160 kilómetros al día.
Durante la carrera, se espera que recorran aproximadamente 1600 kilómetros en menos de dos semanas y las reglas exigen solo 40 horas de descanso durante todo el evento. Les prohíben refugiarse en cualquier parte de la carrera, excepto cuando les realizan exámenes o reciben tratamiento veterinario.
6. Hasta la mitad de los perros que comienzan la Iditarod no la terminan.
Con frecuencia, dejan atrás en los puntos de control a perros lesionados, enfermos o exhaustos. Sin embargo, las reglas de la carrera exigen que únicamente los perros que comenzaron puedan terminarla, lo que implica que los animales restantes deben soportar condiciones más extremas y arrastrar más peso.
7. Ningún perro elegiría correr en esta pesadilla ártica.
Las lesiones ortopédicas son la principal razón por la que retiran perros de la Iditarod, lo que deja claro que ningún perro, sin importar la raza, puede soportar esta agotadora carrera sobre hielo, con vientos intensos, tormentas de nieve y temperaturas bajo cero. Aunque les colocan botines, muchos padecen pies hinchados, cortados o cubiertos de moretones. También padecen úlceras gástricas sangrantes, distensiones o desgarros musculares, entre otras lesiones.
8. Cada año crían miles de perros para carreras de trineos.

En una perrera administrada por Mitch Seavey, campeón de la Iditarod 2017, mantienen a perros encadenados con solo un barril de plástico como refugio.
Aunque solo unos cientos de perros criados para competir finalmente son considerados aptos para competir, muchos más serán mantenidos atados y encadenados durante la mayor parte de sus vidas, algunos sin más refugio que una caja de plástico destartalada.
9. Los perros en los criaderos de trineos tirados por perros han muerto a causa de diversas enfermedades.

Este perro vive en un criadero administrado por Mitch Seavey, campeón de la Iditarod 2017. (© CCI Entertainment)
Algunos perros han muerto congelados, mientras que otros han fallecido a causa de complicaciones derivadas de la ingestión de piedras, presuntamente como resultado de la intensa frustración de pasar años encadenados.
10. Los mushers pueden “rentar” perros para la carrera como si fueran equipo deportivo.
Algunos de los perros utilizados en la carrera son “rentados” por mushers a otros mushers, como si fueran simples accesorios deportivos. Esto significa que un musher con perros en la pista puede apenas conocerlos, lo que dificulta detectar problemas de salud potencialmente mortales para ellos. Al menos dos de los perros que murieron durante la carrera de 2024 pertenecían a mushers distintos de quienes los utilizaban.
La infame familia Seavey domina la Iditarod. Al menos el 10% de los perros obligados a correr en la carrera de 2024 procedían supuestamente de sus perreras crueles. No es raro que los infames mushers usen perros de otros y los exploten hasta el colapso, como ocurrió en 2022, cuando Hugh Neff se vio obligado a abandonar la carrera después de que los perros que utilizaba de la perrera de Jim Lanier fueran hallados en condiciones tan deplorables que no podían continuar.
Los perros merecen algo mucho mejor que una vida de aislamiento, crueldad, sufrimiento y muerte en la pista de la Iditarod
Exige al Blood Bank of Alaska que reconsidere los vínculos con la Iditarod. Una vez que actúes, aparecerá una alerta dirigida a otra empresa asociada a esta carrera mortal. Cada vez que haces clic en el botón “Enviar mensaje”, otra empresa que patrocina la crueldad contra los perros recibirá una carta tuya pidiéndole que reconsidere su apoyo.




