por qué los derechos de los animales es importante
¿Por qué derechos de los animales?
Casi todos crecimos comiendo carne, usando cuero y yendo a circos y a zoológicos. Muchos de nosotros compramos nuestras queridas “mascotas” en tiendas de mascotas, tuvimos conejillos de indias y pusimos hermosos pájaros en jaulas. Usamos lana y seda, comimos hamburguesas de McDonald’s y fuimos de pesca. Nunca consideramos el impacto de estas acciones en los animales involucrados. Por alguna razón, ahora haces la pregunta: ¿Por qué los animales deberían tener derechos?
En su libro, Liberación animal, Peter Singer afirma que el principio básico de igualdad no requiere el mismo o idéntico trato. Requiere la misma consideración. Esta diferencia es importante en lo que se refiere a derechos de los animales. La gente pregunta a veces si los animales deben tener derechos, y sencillamente, la respuesta es “¡sí!” Los animales merecen vivir sin sufrimiento y explotación. Jeremy Bentham, fundador de la doctrina utilitarista de filosofía moral, afirmó que cuando se decide sobre los derechos de los seres vivos, “la pregunta no es ¿Pueden razonar? tampoco, ¿Pueden hablar? sino, ¿Pueden sufrir?”. Bentham señala la capacidad de sufrir como característica vital que otorga a un ser vivo el derecho de ser considerado igual. La capacidad universal de sufrir no es sólo una característica particular, como la capacidad de hablar o de aplicar las matemáticas. Todos los animales tienen la capacidad de sufrir al igual que los humanos. Sienten dolor, placer, miedo, frustración y soledad. Siempre que consideremos hacer algo que interfiera en sus necesidades, tenemos la obligación moral de tomarlas en cuenta.
Los defensores de los derechos de los animales creen que estos mismos tienen un valor inherente, totalmente aparte de su utilidad para los humanos. Creemos que cada criatura con voluntad de vivir tiene derecho a vivir sin dolor ni sufrimiento. Los derechos de los animales no son sólo una filosofía, es un movimiento social que reta la tradicional visión de la sociedad en la que los animales no humanos existen sólo para uso humano. Tal y como Ingrid E. Newkirk, fundadora de PETA, dijo, “Cuando se trata de dolor, amor, felicidad, soledad y miedo, una rata es un cerdo es un perro es un niño. Cada uno valora su vida y se opone al cuchillo”.
Solamente los prejuicios nos hacen negarles a otros los derechos que esperamos para nosotros mismos. Ya sea que se basen en la raza, en el género, en la orientación sexual o en la especie, los prejuicios son moralmente inaceptables. ¿Si no te comerías a un perro, por qué comerte a un cerdo? Los perros y los cerdos tienen la misma capacidad de sentir dolor, pero es el prejuicio basado en la especie lo que nos hace pensar en un animal como compañía y en el otro como cena.
