Lo que vi en la 18.ª clínica de esterilización de PETA Latino en Cancún

Cientos de animales, guardianes comprometidos y momentos inolvidables mostraron lo que sucede cuando PETA Latino pone la atención veterinaria al alcance de la comunidad.

Para muchas familias de las comunidades que atiende PETA Latino, es difícil acceder a la atención veterinaria.

Antes de que el sol abrasador de agosto siquiera asomara sobre Quintana Roo, México, los guardianes ya hacían fila con sus animales para la 18.ª clínica de esterilización de PETA Latino en Cancún. Cuando llegamos al amanecer para preparar todo, algunas personas esperaban con perros sujetos con correas, mientras que otros se las ingeniaban con trozos de cuerda. Los gatos llegaron en transportadoras de plástico y fundas de almohada que hacían las veces de transportines improvisados. Una familia (madre, padre, hijo y animal de compañía), llegó junta en una motocicleta.

En su segundo viaje a México este año, PETA Latino brindó servicios gratuitos en Corales y Rancho Viejo mediante alianzas con la Secretaría de Ecología y Medio Ambiente del estado de Quintana Roo y el gobierno municipal de Isla Mujeres. Durante dos clínicas de dos días cada una, PETA y un dedicado equipo de profesionales veterinarios esterilizaron a 482 perros y gatos, ayudando a evitar que innumerables cachorros y gatitos nacieran en comunidades que ya enfrentan grandes poblaciones de animales sin hogar. Con estas últimas clínicas, desde 2021 ya se ha esterilizado gratuitamente a 5670 animales en Cancún y Chichimilá.

Pero lo que ocurrió dentro de las clínicas fue solo una parte de la historia.

Cientos de animales, cientos de historias

Veterinarios y técnicos que viajaron desde Ciudad de México, Puebla, León, Mérida, Cancún y zonas cercanas trabajaron sin descanso mientras los animales entraban uno tras otro. Los guardianes esperaban cerca, a veces durante gran parte del día, hasta que podían llevar a sus compañeros de regreso a casa.

Otros pacientes llegaron sin guardianes. Perros de la comunidad deambulaban por los vecindarios y varios entraron por su cuenta a nuestras clínicas, y PETA también los esterilizó. Un perro con el pelaje extremadamente enmarañado fue esterilizado y recibió el corte de pelo que necesitaba con urgencia antes de regresar al vecindario.

Para un perro que vive en las calles, una cirugía puede cambiar mucho más que una vida. La esterilización evita que generación tras generación de cachorros nazcan en lugares donde puede ser difícil o imposible encontrar comida, agua limpia, resguardo y atención veterinaria. También reduce el riesgo de ciertos tipos de cáncer y otros problemas graves de salud, lo que ayuda a los animales a vivir vidas más largas y saludables.

El trabajo de PETA va más allá de las clínicas

Entre una clínica y otra, fuimos a las comunidades cercanas para brindar atención directamente a los animales que la necesitaban. Adondequiera que fuimos, los residentes nos recibieron, nos presentaron a los animales que cuidaban y nos indicaron dónde había otros que necesitaban ayuda.

Visitamos a perros que el personal de PETA había conocido durante un viaje anterior y les brindamos tratamientos preventivos contra pulgas y garrapatas, medicamentos antiparasitarios y collares nuevos. También entregamos casas para perros a tres familias para ayudar a proteger a sus animales de compañía del sol abrasador y la lluvia. Recuerdo cómo aquellos collares nuevos y brillantes resaltaban entre tanto polvo.

En una casa, una mujer cuidaba a un perro de la calle que tenía una herida abierta en el cuello, además de cuidar a sus cinco perros. Limpiamos y tratamos la herida y también ayudamos a los demás. Antes de que nos fuéramos, apareció con paletas de frutas caseras para todos.

Ella misma las había preparado y estaba muy orgullosa de repartirlas. Fue un gesto muy sencillo, pero saber lo poco que las personas de la comunidad tenían para compartir hizo que su generosidad fuera aún más conmovedora. De todos los momentos del viaje, este es uno de los que más recordaré.

Ese espíritu de cooperación también se extendió a los rescatistas locales. Visitamos Isla Animals, un refugio que rescata y esteriliza a perros de la calle y les encuentra hogares. Cuando alguien abandonó a una perra en una de nuestras clínicas, una técnica veterinaria vinculada al refugio intervino y la llevó allí, donde ahora está recibiendo la atención que necesita.

Compasión cuando más importa

En nuestro último día, el equipo vio junto a la carretera a una minúscula perrita blanca y negra que parecía intentar comerse un ratón muerto. Estaba extremadamente delgada, deshidratada, cubierta de garrapatas y apenas reaccionaba. La levantamos, la envolvimos en una sudadera y la llevamos rápidamente a la clínica, pero su estado era demasiado grave para salvarla.

No podíamos borrar todo lo que había sufrido, pero sí asegurarnos de que no sufriera más. Le practicamos la eutanasia para poner fin a su sufrimiento mientras uno de mis compañeros le acariciaba suavemente la espalda y yo le acariciaba su pequeña cabeza. Aquella mañana había estado sola junto a una carretera. No estuvo sola al morir.

Lo que las cifras no muestran

Esa perrita permanecerá en mi memoria. También recordaré a la mujer que repartía con orgullo sus paletas caseras y a los animales con sus brillantes collares nuevos. Y recordaré a los cientos de guardianes dispuestos a esperar un día entero para que sus animales recibieran la atención que necesitaban.

En solo cuatro días de clínica, esterilizamos a 482 animales y muchos más recibieron atención veterinaria, prevención de parásitos, resguardo y otro tipo de ayuda. Evitamos que siguieran sufriendo animales que no tenían esperanza de recuperarse y PETA fortaleció sus vínculos con organismos gubernamentales locales y estatales interesados en continuar colaborando para ayudar a aún más animales.

Viajé a México sabiendo lo que logran las clínicas de PETA. Estar allí me mostró lo que las cifras no pueden expresar: la compasión que hay detrás de ellas y, en el centro de todo, animales cuyas vidas son mejores porque PETA estuvo allí.

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