Cascos podridos que goteaban sangre. Lesiones profundas en los cascos que empeoran desde hace meses. Vacas cojas intentando caminar sobre pezuñas deformes y sobrecrecidas. Vacas confinadas permanentemente en suelos de concreto.

Este es el sufrimiento documentado en fotografías y videos que PETA recibió de un informante, que afirma haberlos grabado y captado en B&D Dairy, a las afueras de Holstein, Iowa. Estas son las imágenes que la industria láctea no quiere que veas.


Estas imágenes son solo una muestra del sufrimiento que ocurre en las granjas lácteas, muchas de las cuales encierran a miles de vacas en cobertizos gigantes con suelos duros de concreto, donde les niegan todo lo que es natural para ellas.
Lo que documentó el informante
El informante alega:
- Muchas vacas padecían podredumbre en los cascos, lesiones y un sobrecrecimiento severo de los cascos.
- Las pezuñas de las vacas se deterioraban durante meses.
- Un porcentaje significativo de las vacas padecía afecciones en las pezuñas y no recibía cuidados adecuados en las mismas.
- Las vacas con las piernas fracturadas eran dejadas sufriendo durante largos períodos hasta que un encargado les disparaba para matarlas.
- Numerosas vacas murieron de neumonía, incluido un becerro que sufrió durante días antes de morir.

No se trata solo de una granja
Las vacas no son máquinas de producir leche. En las granjas lácteas:
- Los duros suelos de concreto lastiman sus cascos y provocan úlceras por presión.
- Las acumulaciones de desechos las exponen a infecciones.
- El hacinamiento extremo las obliga a estar paradas durante largos períodos.
Esto es lo que PETA y los informantes han documentado en otras instalaciones de la industria láctea en todo EE. UU.:
- En Oakridge Dairy, la granja láctea más grande de Connecticut, testigos de PETA encontraron a miles de vacas forzadas a estar paradas sobre el concreto sin acceso al aire libre. La única “cama” que tenían era su propio estiércol. Los informantes vieron vacas con las articulaciones inflamadas y aparentes llagas por presión en las piernas, muchas cubiertas de heces.
- En una granja láctea de Carolina del Norte, PETA obtuvo imágenes que muestran a vacas rodeadas de desechos corrosivos cargados de bacterias. Sin pasto, paja ni lecho, las vacas se acostaban sobre la suciedad, rodeadas de olores pútridos y enjambres de moscas de los que no podían escapar. Una vaca tenía una pezuña tan deformada y crecida que tenía que cojear para evitar apoyarse sobre ella.
Desde las granjas lácteas industriales hasta las “familiares”, la explotación y el sufrimiento son la norma.
La crueldad va más allá de los pisos de concreto
Como todas las madres, las vacas forman vínculos profundos con sus bebés, pero en las granjas lácteas, los trabajadores separan a los becerros recién nacidos de apenas unos días después de nacer. La industria láctea no les permite criar a sus familias, disfrutar del sol ni siquiera respirar aire puro.
Cuando las vacas ya no se consideran “rentables”, la industria las envía al matadero. Sus vidas enteras están definidas por el confinamiento, la separación y la pérdida.
Deja los lácteos
¿Por qué? Porque cada animal es alguien. No importa si la leche, la carne o los huevos de alguien están etiquetados como “humanitarios”, “de libre pastoreo”, “orgánicos” o “alimentados con pasto”: la única forma verdaderamente compasiva de comer es optar por los alimentos veganos.
Hacerse vegano es el paso más poderoso que puedes tomar por nuestros congéneres animales, el planeta y tu propio bienestar. Puedes empezar hoy mismo solicitando un kit vegano para principiantes gratuito.
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