Al ver a Bonnie y Clyde pasar zumbando hoy en su hogar, jamás imaginarías que alguna vez tuvieron que aprender a volar. Durante años, Creekside Birds —un criador de Oklahoma dedicado al comercio de mascotas— mantuvo a esta pareja de periquitos confinada en una jaula diminuta y sucia, privándolos de lo que las aves más necesitan: volar, compañía, juego y espacio para explorar.
Ahora, las vidas de Bonnie y Clyde son muy diferentes. Adoptados por Chrissy Matthies —ex empleada de PETA experta en aves—, comparten su hogar con otros periquitos rescatados, Coconut y Rocky; disfrutan de un recinto espacioso y pasan horas volando, jugando, explorando y socializando. Tras años de explotación, ahora pueden vivir bajo sus propias condiciones.
Chrissy Matthies en el podcast de PETA: Las aves deberían ser libresObligados a producir crías para el mercado de mascotas
Antes de que el investigador de PETA los rescatara, Creekside Birds utilizaba a Bonnie y Clyde como máquinas reproductoras. Por lo general, los periquitos crían una sola nidada al año, y ambos progenitores comparten las tareas de incubación, alimentación y cuidado de las crías. Sin embargo, Creekside exigía a Bonnie y Clyde que produjeran una nueva nidada aproximadamente cada dos meses, para luego arrebatarles a sus crías y venderlas en el mercado de mascotas.

Tras más de dos años de este ciclo extenuante, el cuerpo agotado de Bonnie ya no podía poner tantos huevos como antes. Creekside planeaba vender a la pareja; sin embargo, intervino un investigador encubierto de PETA y se le permitió rescatarlos.
Lo que PETA descubrió en Creekside Birds
Durante una investigación encubierta de tres meses, un testigo de PETA documentó que Creekside Birds mantenía a unos 10 000 periquitos confinados en un galpón de metal. El criador los hacinaba en jaulas diminutas cubiertas de excrementos y llenas de crías muertas. El investigador de PETA halló aves enfermas y heridas a las que Creekside negaba atención veterinaria.

Tras nuestra impactante investigación, el Departamento de Agricultura de EE. UU. sancionó a Creekside con miles de infracciones por violar la Ley de Bienestar Animal. Los inspectores federales señalaron que los empleados de Creekside afirmaron que ni siquiera llevaban registros de los periquitos que morían o que ellos mismos mataban.
Por fin están desplegando sus alas
Los periquitos nacieron para moverse, volar y vivir en grupo, no para permanecer en jaulas. En la naturaleza, pueden recorrer varios kilómetros al día junto a su bandada para elegir qué comer, mantenerse activos y fortalecer sus vínculos sociales.
Creekside mantuvo a Bonnie y Clyde en una jaula apenas lo suficientemente grande como para que pudieran estirar las alas, no hablemos de volar.
Después de que PETA los rescató, Bonnie y Clyde por fin pudieron hacer aquello para lo que nacieron. Al principio, tuvieron que recuperar fuerza y confianza. Hoy vuelan rápidamente de una percha a otra, exploran su entorno y juegan con otros amigos emplumados que también recibieron una segunda oportunidad.


Impulsando cambios más allá de un solo criador
El rescate de Bonnie y Clyde fue solo el comienzo. PETA continúa presionando a tiendas de mascotas, organismos reguladores y al público en general para que dejen de tratar a las aves como mercancía desechable, al tiempo que sigue exigiendo responsabilidades a Creekside Birds.
Recientemente, la leyenda de la música Iggy Pop, quien comparte su vida con una cacatúa, buscó confrontar a los ejecutivos de Petco durante la reunión anual de accionistas de la empresa para exigirles una respuesta: ¿cuándo dejará la cadena de vender aves?
La campaña de PETA que exige a Petco ayudar a las avesAyuda a aves como Bonnie y Clyde
Cada ave es un individuo. Los periquitos son animales curiosos y sociales que forman vínculos estrechos, resuelven problemas, se comunican entre sí y valoran su libertad. Todo su cuerpo está hecho para volar libremente. Sin embargo, el comercio de animales los condena a vidas de privación.
Las tiendas de mascotas suelen promocionarlos como “mascotas para principiantes” y venderlos prácticamente a cualquiera, aunque muchas personas no están preparadas para satisfacer sus complejas necesidades físicas, sociales y psicológicas. Las aves salen de las tiendas de mascotas solo para pasar años aisladas dentro de jaulas pequeñas en hogares.
Gracias a la investigación de PETA, Bonnie y Clyde por fin tuvieron la oportunidad de desplegar sus alas. Juntos, podemos ayudar a que otras aves tengan esa misma oportunidad.
Pide a PetSmart, Petco y Petland que dejen de vender aves