Agencias federales envían 1000 monos en peligro de extinción al cruel Charles River Laboratories

Actualización (06 de agosto de 2025): En un acto impactante de capitulación, las agencias federales de EE.UU. han otorgado a Charles River Laboratories exactamente lo que quería: el permiso para mantener y experimentar en más de 1000 monos en peligro de extinción, animales que casi con certeza fueron traficados desde la naturaleza. Las autoridades también cerraron su investigación sobre la red de tráfico de monos que la empresa operaba desde Camboya. Los monos fueron previamente confiscados como parte de una investigación del Servicio de Pesca y Vida Silvestre de EE.UU., el Departamento de Justicia y el Departamento de Seguridad Nacional, que reveló que los animales fueron arrancados de sus hogares en la selva y separados de sus familias. PETA trabajó con funcionarios gubernamentales, aseguró su reubicación y se comprometió a aportar 1 millón de dólares para el cuidado de estos monos de por vida en santuarios.

PETA no dejará de luchar para ayudar a los animales maltratados por la mortal industria de importación de monos. Súmate y actúa a continuación para exigir a los Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE. UU. que cierre la red de secuestro de monos.

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Los 1000 macacos de cola larga en peligro de extinción presuntamente traídos ilegalmente a EE. UU. desde Camboya necesitan tu ayuda hoy. PETA y Born Free USA operan de buena fe, pero aparentemente el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de EE. UU. no lo hace. Los monos, importados de Camboya por la enorme compañía de experimentos en animales, Charles River Laboratories, deberían tener la oportunidad de ir al santuario de primates Born Free USA en Texas; y, la agencia federal tiene que intervenir para que eso suceda.

PETA quiere que el Gobierno deje de demorarse y llegue a un acuerdo ahora para la liberación de estos monos y obligue a Charles River a pagar por su cuidado de por vida. PETA exige saber dónde están estos monos y por qué, dado que no pueden ser devueltos a sus hogares naturales ni ser usados en experimentos sin sentido, aparentemente siguen languideciendo en jaulas de acero inhóspitas en laboratorios.

El secretario del Interior debe actuar ya y ordenar al Servicio de Pesca y Vida Silvestre que organice el pago del cuidado de por vida de estos monos en el santuario. Bajo ninguna circunstancia se debe permitir que Charles River, que ha disfrutado de cientos de millones de dólares en contratos con el gobierno de EE. UU. y está bajo una investigación penal y civil por posibles violaciones a las leyes de importación de monos, obtenga ganacias con los animales o enviándolos a otro país.

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