En el Austin Aquarium, un ruinoso acuario en un centro comercial propiedad de miembros de la tristemente célebre familia Covino, los visitantes pueden “conocer de cerca y personalmente” a los sensibles animales silvestres que no quieren ser acariciados, empujados o pinchados por humanos. El ruinoso zoológico interactivo ha estado en problemas con oficiales federales por lesiones a visitantes (incluidos niños pequeños), recintos sucios e inseguros, no brindar atención veterinaria después de observar comportamientos anormales de los animales y más.

Cuando exhibiciones motivadas por el lucro, como el Acuario de Austin, confinan a los animales en recintos inadecuados y los obligan a interactuar con humanos en situaciones estresantes, los animales pueden defenderse por miedo, ansiedad o incluso por instinto natural. Estas interacciones peligrosas han provocado que varios visitantes resulten heridos por la vida silvestre mantenida en cautiverio en el Acuario de Austin.
Sigue leyendo para ver por qué nunca deberías ir a visitar el Austin Aquarium o cualquier instalación que fuerce a los animales a ser tocados y manipulados.
Lesiones a visitantes y condiciones inseguras
- El 3 de julio de 2025, el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés) le dio a la instalación una segunda advertencia oficial, citando las siguientes interacciones y condiciones inseguras:
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- Un lémur de cola anillada supuestamente saltó sobre el hombro de una visitante, le mordió la cara y la arañó tan pronto como ella entró al recinto para el encuentro. La mujer dijo que antes del encuentro, un empleado había evaluado el temperamento del lémur e instruyó a los huéspedes a no traer bolsas y a no tener nada en los bolsillos; aparentemente, sin embargo, no se había mencionado nada sobre la posibilidad de que un lémur saltara sobre los visitantes y los atacara. Después del incidente, la visitante dijo que fue escoltada a la parte trasera de las instalaciones, donde solo le dieron una servilleta y vendas adhesivas para sus heridas. La mujer buscó tratamiento médico para sus lesiones.
- Un lémur de cola anillada mordió la mano de un niño, y un kinkajú mordió a un niño durante encuentros públicos. (Estos incidentes provocaron la primera advertencia oficial del USDA en octubre de 2022.) La segunda advertencia señala que siguen repitiendo las mismas fallas al no manejar a los animales de forma segura para ellos ni para el público.
- Los funcionarios observaron tubos de alimentación abiertos instalados en la exhibición de nutrias para permitir interacciones de alimentación del público. Los visitantes no supervisados podrían potencialmente alimentar a los animales con comidas inapropiadas y/o tocar a las nutrias a través de los tubos de alimentación, lo que representa un riesgo tanto para los animales como para el público.


- En 2019, los padres de una niña de 10 años que presuntamente fue mordida por un lémur presentaron una demanda contra el Austin Aquarium.
- Los lémures, como todos los demás primates, tienen jerarquías sociales complejas y morderán por instinto para establecer su dominio. Se sabe que sus mordeduras lastiman a los humanos, una razón por la cual nunca deben usarse para interacciones con el público.
- El contacto cercano con los lémures representa una seria amenaza tanto para los humanos como para los animales, ya que el riesgo de transmisión de enfermedades zoonóticas es muy alto.
El Acuario de Austin tiene cautivos a animales angustiados y descuidados
- Dos nutrias, Scooter y Sadie, fueron observadas teniendo comportamientos anormales y repetitivos en el Austin Aquarium. Se observó que Scooter “chupaba constantemente su pie delantero derecho”, que permanecía en su boca incluso cuando caminaba durante la exhibición. Se vio a Sadie sacudiendo la cabeza mientras “corría repetitivamente en círculos alrededor de un área de la exhibición”.
- Los comportamientos estereotípicos de los animales en los zoológicos de carretera y en otros establecimientos crueles, como los que, según medios periodísticos, se observaron en Scooter y Sadie, a menudo son un signo de angustia mental conocida como zoocosis. Esta afección es un indicador común de falta de bienestar.
- En marzo de 2022, el Departamento de Agricultura de EE.UU. (USDA) sancionó al Austin Aquarium con una citación por violar la Ley federal de Bienestar Animal por no contactar a un veterinario. Según los informes de prensa, el gerente de cuidado de animales de la instalación dijo que Scooter “siempre se chupaba el pie y esperaban que lo superara”, y que Sadie comenzó su comportamiento repetitivo después de que cambiaran el esquema de alimentación por parte de los visitantes “de dos veces al día a todo el día”.
- Los canguros y los conejos que tenían problemas de oído estaban supuestamente recibiendo un “tratamiento recomendado por un empleado de la instalación”, pero no se consultó a un veterinario antes de empezar el tratamiento y no se hizo un examen veterinario para determinar la causa de los problemas de oído en los canguros, según el informe de inspección de mayo de 2019.
Recintos sucios e inadecuados
- El informe de inspección del USDA reveló que la piscina del recinto de los capibaras estaba “turbia”, “de color marrón/amarillento” y tenía “materia fecal flotando”. Aparentemente, la piscina no tenía sistema de filtración y dependía “únicamente de cambios de agua [manuales]”.
- La acumulación de heces fecales en los recintos de los animales puede aumentar su riesgo de contraer enfermedades peligrosas.
- En enero de 2022, el USDA citó al Austin Aquarium por no limpiar adecuadamente el recinto de los capibaras.

- Una sala, donde medios informaron que había dos cerdos miniatura, tenía “áreas perforadas y erosionadas”, con escombros “acumulándose en el área erosionada del piso”, lo que dificultaba el saneamiento.
- En mayo de 2021, el USDA citó a la instalación por no mantener en buen estado el piso de la sala de cuarentena animal.

- Según otro informe, un gancho de metal quedó expuesto en la parte superior del recinto del coatí con el riesgo de que un animal quedara atrapado o enredado; los recintos de coatíes y lémures rufos rojos carecían de barreras efectivas que garantizaran la seguridad de los animales y del público; y la sala que albergaba el recinto del kinkajú tenía detritos negros a lo largo de las paredes y el marco de la puerta.
- En septiembre de 2018, el Austin Aquarium recibió 4 citaciones del USDA por no solucionar estos peligros potenciales.
Nuestros compañeros animales no quieren estar atrapados en los acuarios de los centros comerciales. ¡Alza la voz!
Los animales no quieren estar en recintos pequeños y sucios, que los obliguen a interactuar con humanos o que los miren boquiabiertos. Nunca visites el Austin Aquarium ni ningún otro turbio acuario de centro comercial o zoológico de carretera.
¡ACTÚA!

