
Glen Venezio de Animal Concerns Puerto Rico presionó a los oficiales del Departamento de Bomberos y Rescate y los convenció a actuar. Pero al momento de finalmente llegar al lugar, un niño de 17 años, un experto trepador, había subido al árbol y logrado agarrar a Pelusa luego de haberla puesto cuidadosamente dentro de un saco.
Un encargado de casos de crueldad de PETA coordinó entonces con otro activista local la visita de Pelusa a un veterinario para hacerle un control y, luego de recuperar fuerzas, efectuarle la cirugía de suma importancia, la esterilización. Ella está ahora “compuesta” y en casa nuevamente con su agradecida guardiana.
Pelusa se salvó por un pelo y esto sirve como recordatorio de por qué los gatos están siempre más a salvo puertas adentro, y el por qué no debes jamás dejar de tratar de rescatar a un animal en peligro. Podrías tener que efectuar varios llamados antes de obtener un resultado, ¡pero no te rindas!


