PETA a Johns Hopkins: Acabe con los experimentos en animales, no con los beneficios de los empleados

Actualización: 11 de mayo de 2020

La Universidad Johns Hopkins anunció recientemente sus planes para recortar beneficios a los empleados y prepararse para los despidos de personal debido a la tensión financiera causada por la pandemia de COVID-19. En respuesta a ello, PETA contactó al instituto sugiriendo una mejor manera de reducir costos: terminar con el derrochador programa multimillonario de experimentación en animales, que ha estado marcado por un historial de violaciones al bienestar animal y ha causado la muerte de monos y otros animales, comenzando con los experimentos crueles e invasivos en lechuzas de Shreesh Mysore, que no logran avances para la salud humana.

Suma tu voz a la nuestra actuando a continuación y exigiendo el cierre del laboratorio de Mysore para que las lechuzas encerradas allí puedan ser enviadas a un santuario.

CIERREN EL LABORATORIO DE LECHUZAS AHORA

Actualización: 17 de marzo de 2020

PETA ha enviado hoy una carta a la Universidad Johns Hopkins y ha publicado reportes y fotografías incriminatorias obtenidas del Departamento de Agricultura de EE.UU. que revelan hasta qué punto sufren los animales encerrados en los laboratorios de la universidad por negligencia, incompetencia y un desprecio impresionante por sus vidas.

Las violaciones de la JHU a la Ley de Bienestar Animal federal incluyen encerrar solos a los monos, quienes son animales muy sociables, en jaulas desoladas sin ningún enriquecimiento, así como una gran cantidad de muertes horrendas de animales encerrados en el instituto. En una ocasión, un trabajador cerró la puerta de una jaula sobre un mono tití y lo asesinó. En otra, se encontró a una mona muerta con su cabeza atorada en una pelota usada como “enriquecimiento”.

Además, considerando el cierre de sus instalaciones debido a la pandemia de COVID-19, la JHU ha ordenado a sus experimentadores que identifiquen a los “animales importantes para mantenerlos”, presumiblemente conduciendo al asesinato en masa de muchos otros que no son considerados “importantes”, lo que plantea la pregunta: “¿Por qué estos animales fueron forzados a soportar pruebas crueles y dolorosas en primer lugar?”

Ahora más que nunca, es fundamental que el laboratorio de Shreesh Mysore sea cerrado para que las lechuzas encerradas allí puedan ser enviadas a un santuario. Toma acción a continuación para ayudarlas.

Publicado originalmente el 2 de mayo de 2019:

Parece salido de una película de terror. Shreesh Mysore, un experimentador de la Universidad Johns Hopkins tiene a lechuzas cautivas en su laboratorio en un sótano, experimenta en ellas y luego las asesina. Mysore y su equipo implantan electrodos en el cerebro de las aves, las encierran en dispositivos de inmovilización y las fuerzan a ver o escuchar varios estímulos para estudiar sus reacciones. Cuando terminan con las aves, las asesinan.

Las nueve razones por las que PETA está trabajando para cerrar este laboratorio:

1. Mysore planea usar y asesinar hasta 60 lechuzas más en su último conjunto de experimentos. Esto incluye usar seis de ellas para prácticas de cirugía del personal sin experiencia. Mysore mantiene a algunas lechuzas vivas, forzándolas a reproducirse y producir más víctimas para su laboratorio.

2. Los experimentadores inmovilizan a las lechuzas en tubos minúsculos hasta 16 horas seguidas y mantienen sus ojos abiertos con abrazaderas (esto se parece a una escena de la película de terror de ciencia ficción La naranja mecánica). Cuando los animales son bombardeados con imágenes y sonidos desconocidos, se desesperan por escapar, retorciéndose y luchando contra sus dispositivos de inmovilización. Todo este sufrimiento es en aras de experimentos desatinados que nada nos dicen acerca de los trastornos de atención en humanos, a pesar de las absurdas afirmaciones de Mysore.

Owl at Johns Hopkins University

Esta lechuza es una de las tantas encerradas en el laboratorio del sótano de Shreesh Mysore, donde les corta el cráneo y atornilla dispositivos metálicos en sus cabezas en experimentos impulsados por la curiosidad y sin ninguna relevancia para la salud humana.

3. Mysore extrae parte del cráneo de los animales y les adjunta una “cámara” que se abre para brindar fácil acceso a sus cerebros.Les implanta electrodos en el cerebro y fija un tornillo de acero inoxidable en la base de sus cráneos, al cual sujeta un dispositivo que evita que muevan la cabeza.

4. Mover los electrodos a diferentes lugares del cerebro de las lechuzas vivas causa daño severo en los tejidos. A pesar de eso, mantiene a la mayoría de las lechuzas con vida hasta recopilar todos los datos.

5. Mysore omitió información crucial acerca del tratamiento de las lechuzas en su última solicitud de subvención a los Institutos Nacionales de la Salud. No dijo cuánto tiempo estarán inmovilizadas las lechuzas, cuántas cirugías les hará, cómo serán atendidas después, dónde las adquirió y si tenía los permisos adecuados. A pesar de estas evidentes omisiones, su financiamiento fue aprobado.

6. Las lechuzas son animales nocturnos cuya visión, audición y comportamiento son significativamente diferentes a los de los humanos. Sus ojos están adaptados a condiciones de poca luz y su visión es completamente diferente a la nuestra. Su audición es más aguda que la nuestra. Bombardearlas con imágenes y sonidos completamente antinaturales es especialmente cruel y no nos dice nada acerca de los trastornos de atención en humanos.

Las Lechuzas© iStock.com/gemredding

7. Décadas de experimentos en lechuzas comunes no han contribuido en nada a los tratamientos para humanos. Estudios clínicos en humanos ya nos han dicho mucho más acerca de la manera en que los humanos priorizan y modulan la atención en el cerebro.

8. Las lechuzas son aves sintientes y extraordinariamente inteligentes que juegan un rol importante en la biodiversidad. Sus poblaciones están cada vez más amenazadas por el desarrollo urbano y suburbano, la pérdida de pastizales y sitios adecuados de anidación, los pesticidas, los rodenticidas y los vehículos a motor. Deben ser protegidas, no usadas en experimentación.

9. Las lechuzas comunes son sensibles y sufren terriblemente en el laboratorio desolado del sótano de Mysore. Para quienes tienen la suerte de ver a alguna, estas laboriosas aves pueden encontrarse en todo Estados Unidos. Pueden hacer sus hogares en pastizales, bosques y áreas suburbanas y agrícolas. Se establecen en árboles huecos, grietas, cuevas e incluso en campanarios (de ahí su nombre, “lechuza de los campanarios”), y en la noche cazan en grandes territorios. Pero a las que están cautivas en la Universidad Johns Hopkins las han despojado de toda semblanza con la vida natural. Solo conocen privaciones, terror y dolor.

¡Actúa ahora! Dile a la Universidad Johns Hopkins que cierre este laboratorio y ponga fin a sus experimentos abusivos e inservibles en lechuzas.

CIERREN EL LABORATORIO DE LECHUZAS AHORA