¿Es difícil cuidar a los periquitos? ¡Sí! Aunque son aves pequeñas, sus necesidades son enormes. Los periquitos son aves inteligentes, activas y muy sociales que requieren mucho más que una jaula, un recipiente con comida y atención ocasional. ¿Sabes realmente todo lo que implica cuidar a uno de estos seres extraordinarios?

¿Por qué es difícil cuidar a los periquitos?
Los periquitos evolucionaron para vivir en grandes bandadas, volar largas distancias y pasar el día explorando, comunicándose y buscando alimento. En la naturaleza, ellos eligen adónde ir, con quién interactuar y cómo emplear su tiempo.

Satisfacer las necesidades físicas, sociales y psicológicas de un periquito requiere un compromiso considerable de tiempo, dinero, atención y espacio.
Los periquitos son difíciles de cuidar porque no existe un periquito “mascota”. El cautiverio les arrebata a estas aves precisamente aquello que más necesitan.
Tres razones por las que los periquitos son difíciles de cuidar
Las aves de la misma especie necesitan vivir en bandada.
Una de las razones por las que los periquitos son difíciles de cuidar es que son animales sumamente sociales. Se comunican constantemente, se acicalan mutuamente, juegan y forman vínculos fuertes y duraderos. Ningún humano, por muy cariñoso que sea, puede sustituir a la bandada que los periquitos necesitan y merecen.
Mantener a un periquito aislado resulta devastador. El aislamiento de estas aves, profundamente sociales, puede provocarles aburrimiento y estrés y, a menudo, conduce a la automutilación.
Los periquitos necesitan espacio para volar
Otra razón por la que los periquitos son difíciles de cuidar es que el vuelo no es opcional; es un derecho fundamental y una necesidad biológica. Prácticamente todos los huesos y músculos del cuerpo de un periquito están diseñados para volar. Los cuidadores que comparten su hogar con estas aves deben proporcionarles oportunidades seguras para volar y ejercitarse a diario.
Sin oportunidades regulares de volar, las aves padecen problemas físicos y psicológicos. Mantener a un ave confinada en una jaula que apenas le permite aletear también puede provocar atrofia muscular, obesidad, frustración y graves problemas de salud física y mental.
¿Es tu sala un lugar seguro para que un ave vuele? A menos que vivas en un atrio enorme, probablemente no. Una habitación típica está llena de ventanas, espejos, cables, ventiladores y otros peligros.
Los periquitos necesitan estimulación constante
En la naturaleza, los periquitos pasan el día tomando decisiones continuas sobre adónde ir y qué comer mientras buscan una variedad de alimentos. La comida para periquitos preparada por el ser humano suele tener un alto contenido de grasa y estar fácilmente disponible en un comedero dentro de la jaula, lo que convierte la obesidad y el aburrimiento en riesgos constantes para los periquitos en cautividad.

Su naturaleza curiosa y activa también los vuelve difíciles de cuidar. Sus cuidadores deben dedicar una cantidad considerable de tiempo cada día a brindarles compañía, enriquecimiento y oportunidades de interacción.
Sin una oferta constante de cosas seguras para desmenuzar, explorar, trepar e investigar, el aburrimiento de un periquito se convierte rápidamente en estrés o en conductas autodestructivas.
Por qué nunca deberías comprar un periquito en venta (ni ningún otro animal)
Aunque creas estar preparado para satisfacer las complejas necesidades de un periquito, existe otra razón para no comprar nunca uno: las aves que se venden en el comercio de mascotas provienen de criaderos que las tratan como mercancía desechable y no como los seres inteligentes y sensibles que son.
Una investigación de PETA reveló que Creekside Birds, un criadero de aves en Oklahoma que forma parte de la cadena de suministro de PetSmart, Petco y Petland, mantenía a 10 000 periquitos en condiciones deplorables. Los trabajadores admitieron que las jaulas nunca se limpiaban y que a menudo estaban cubiertas de excrementos y llenas de restos de crías muertas. Algunas crías llevaban tanto tiempo muertas que sus diminutos cuerpos se habían secado por completo. En tan solo 27 días, los trabajadores encontraron casi 1400 aves muertas.
Todo este sufrimiento ocurre únicamente para que las aves sobrevivientes puedan ser vendidas en tiendas de mascotas.

Cada ave que alguien compra alimenta ciclos de sufrimiento y maltrato como este. Por favor, nunca compres un ave ni ningún otro animal.
Si ya compartes tu hogar con un ave, haz todo lo posible por respetar su naturaleza: son seres activos con un fuerte sentido de comunidad. Permíteles volar a diario; proporciónales juguetes donde busquen alimento, desmenucen y resuelvan problemas, además de una alimentación fresca y nutritiva. Bríndales espacio, libertad y atención, y nunca las confines en una jaula pequeña. Si es adecuado, facilítales la compañía de otra ave compatible.
Dependen totalmente de ti, pero el cautiverio nunca podrá reemplazar la libertad, la estimulación y la vida social que las aves necesitan.