La Asociación de turismo de las Cataratas del Niágara (Niagara Falls Tourism) lanza fuegos artificiales todas las noches desde mayo hasta octubre, lo que normalmente significa al menos 150 noches consecutivas de fuertes explosiones. A pesar de los pedidos de PETA y de residentes indignados para cancelar la serie, y de una campaña publicitaria para alertar a todos sobre los efectos perjudiciales de los fuegos artificiales, los funcionarios de turismo no tienen planes de poner fin a los espectáculos.

Las explosiones provocan pánico y estrés en los animales silvestres, los animales de compañía y las personas que sufren trastorno de estrés postraumático. También producen nubes de humo cargadas de partículas perjudiciales para el sistema respiratorio de todos los seres vivos.
Una maravilla natural como las Cataratas del Niágara no necesita fuegos artificiales para atraer turistas. Este sentimiento está respaldado por los resultados de una encuesta encargada por PETA y conducida por The Harris Poll, que reveló que el 78 % de los estadounidenses está de acuerdo en que un espectáculo nocturno de fuegos artificiales no sería necesario para que ellos disfruten de una visita a las Cataratas del Niágara. Si tuvieran que elegir —en lo que respecta al realce de las cataratas—, los encuestados también prefirieron ampliamente su iluminación actual frente a un espectáculo de fuegos artificiales.
Por favor, pide a Niagara Falls Tourism, en Canadá, que ponga fin a este traumatizante bombardeo y deje que su iluminación nocturna sea la protagonista, o que sustituya los fuegos artificiales por un innovador y deslumbrante espectáculo de láseres o drones. Ambas alternativas permitirían que todos disfrutaran de un verano más tranquilo, limpio y menos estresante.
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