La tauromaquia está muriendo en México y no se ve la hora de que estos espectáculos violentos lleguen a su fin. Varios estados, incluidos Sonora, Guerrero, Coahuila, Quintana Roo, Sinaloa y Michoacán, ya han prohibido la práctica. En la Ciudad de México, la tortura y la matanza de toros ahora están prohibidas, lo que hace que las corridas de toros sean prácticamente imposibles.
La señal es clara: la tauromaquia no tiene cabida en México ni en ningún otro lugar. Pero ¿cuál es la situación actual de la tauromaquia en México? Analicémosla desde una perspectiva legal, ética, científica y de derechos humanos para entender cómo esta “tradición” finalmente está siendo desmantelada.
La tauromaquia va en contra de las leyes mexicanas
Tras una reforma histórica, el artículo 4 de la Constitución mexicana ahora establece claramente: “Queda prohibido el maltrato hacia los animales. El Estado mexicano debe garantizar la protección, el trato adecuado, la conservación y el cuidado de los animales, conforme a lo establecido en las leyes correspondientes”.
La tauromaquia contradice directamente ese mandato. En estos espectáculos sangrientos, el tormento comienza desde el momento en que nacen, son separados de sus familias, son transportados y los obligan a entrar en la arena. Primero, los picadores a caballo le clavan una lanza en la espalda y en el cuello, debilitándolo y provocándole una fuerte pérdida de sangre, haciéndole imposible levantar la cabeza. Luego, otros hombres lo atacan a pie, clavándole banderillas en la espalda hasta dejarlo exhausto, desorientado y demasiado débil para defenderse.
Finalmente, el matador interviene e intenta matar al animal, ya moribundo, con una espada. Si no lo logra, usa una daga para intentar cortar la médula espinal del toro, a veces dejándolo paralizado, pero aún consciente. No hay forma de que un toro gane una corrida de toros: solo le espera una muerte lenta y agonizante, sin haber elegido estar ahí.
Además, la tauromaquia viola las regulaciones federales y nacionales de bienestar animal. La Ley Federal de Sanidad Animal fue creada para garantizar el bienestar animal y prevenir el sufrimiento. De manera similar, la NOM-033 que establece estándares mínimos para evitar el sufrimiento prolongado de los animales durante la matanza en México, es incompatible con las prácticas taurinas, ya que estos eventos provocan deliberadamente un sufrimiento prolongado.
La mayoría ya ve la tauromaquia como lo que es
Los defensores de la tauromaquia están perdiendo terreno rápidamente, incluso cuando intentan justificarla como “tradición”, una débil excusa para el derramamiento de sangre. Una nueva encuesta nacional, publicada justo cuando la Ciudad de México se movió para prohibir la tauromaquia, lo confirma: la gran mayoría de los mexicanos (70 %, según algunas estimaciones) ahora se opone a las corridas de toros o las ve como un claro caso de maltrato hacia los animales.
Este cambio dramático en la opinión pública se refleja con claridad en un video de PETA Latino en el que se entrevista a hombres de la Ciudad de México. Al preguntarles sobre la tauromaquia, no anduvieron con rodeos: la consideran “un acto cruel e inhumano” y “una atrocidad”.
La ciencia confirma lo que ya sabemos: los animales sufren
Un análisis reciente de Ciencia UNAM lo deja claro: la tauromaquia es éticamente inaceptable. El estudio destaca:
- Animal sentience: Bulls and other animals experience pain, fear, and stress.
- La capacidad de sentir de los animales : Los toros y otros animales sienten dolor, miedo y estrés.
- La incongruencia moral: Llamar “cultura” a la crueldad no tiene sentido. En la antigua Roma, los humanos luchaban hasta la muerte en combates de gladiadores, una “tradición” antes exaltada que ahora resulta impensable. Hoy tenemos la obligación moral de rechazar la misma violencia cuando se ejerce contra animales vivos y sintientes.
Este estudio reafirma lo que siempre hemos sabido sobre los toros: son animales sensibles y sociales que merecen autonomía y libertad. Cuando los dejan en paz, forman vínculos estrechos con sus manadas, se protegen entre sí y pasan sus días pastando juntos con tranquilidad.
La tauromaquia también es un problema de derechos humanos
La tauromaquia pone en riesgo a los niños y el mundo lo ha notado. El Comité de los Derechos del Niño de las Naciones Unidas ha pedido a España, México y otros países que prohíban que menores de edad asistan a corridas de toros o participen en escuelas taurinas. No es casualidad: exponer a los niños a esta violencia puede causarles graves daños psicológicos.
Sin embargo, en las escuelas taurinas de México y España aún se entrena a niños para que perpetúen el ciclo de la violencia. Muchos estudiantes son adoctrinados desde temprana edad: en México, los “niños toreros” son comunes y no existen restricciones de edad para participar en las corridas de toros. En muchas escuelas, el entrenamiento comienza tan pronto como a los seis años.
La exposición a la violencia tiene consecuencias reales
Los expertos también están advirtiendo sobre el daño psicológico causado por la tauromaquia. La Coordinadora de Profesionales por la Prevención de Abusos (CoPPA), un colectivo internacional de expertos en psicología, psiquiatría, sociología y derecho, actúa como una voz científica y moralmente autorizada sobre el tema.
En su riguroso análisis del profundo impacto de exponer a los menores a las corridas de toros, la organización destacó algunos puntos clave:
- Vínculo con violencia más amplia: La investigación demuestra que la exposición al maltrato hacia los animales está estrechamente relacionada con conductas violentas posteriores hacia los seres humanos, incluida la violencia doméstica y el maltrato infantil o de personas mayores.
- Impacto en la empatía: Ser testigo de la crueldad puede frenar el desarrollo de la empatía en los niños y perpetuar ciclos de agresión.
- Trauma por violencia real: Los niños que asisten a corridas de toros ven a los humanos matar animales indefensos mientras los adultos aplauden esa violencia. Esta combinación de exposición directa y aprobación por parte de los adultos puede provocar miedo, angustia y un trauma emocional duradero.
- Efectos conductuales a largo plazo: Los niños expuestos a las corridas de toros pueden desarrollar trastornos psiquiátricos o del desarrollo y manifestar conductas agresivas o violentas hacia los humanos y nuestros compañeros animales.
Estos análisis de expertos dejan claro que las corridas de toros no son solo un tema de crueldad hacia los animales, sino también una gran amenaza para el bienestar de los jóvenes espectadores.
El argumento económico no se sostiene
Las cifras que la industria taurina presenta como “beneficios económicos” generados por el ritual de matanza de animales no cuadran. En 2025, un informe contundente reveló, por ejemplo, que los eventos taurinos en el estado de Querétaro estuvieron muy por debajo de los ingresos que la industria suele presumir.
El análisis concluyó que no hay suficientes eventos taurinos como para que las comunidades puedan depender económicamente de ellos. En realidad, la industria taurina sobrevive principalmente gracias a los subsidios gubernamentales. Entonces, ¿qué pasa con el argumento de que esta industria impulsa el crecimiento económico? Es completamente exagerado.
El fin de las corridas de toros es inevitable
Las corridas de toros en México están en un terreno cada vez más frágil. PETA Latino y nuestros aliados de la coalición México Sin Toreo y Animal Heroes han estado a la vanguardia del movimiento antitaurino, desde organizar protestas impactantes y campañas de firmas hasta exigir a las autoridades que implementen prohibiciones y regulaciones más estrictas. Con el apoyo de personas compasivas como TÚ, hemos contribuido a cambiar el rumbo frente a este vil espectáculo.
TÚ puedes ayudarnos a ganar la lucha que importa: la lucha por la vida de los animales. Alza la voz hoy:
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