Un experimentador de la Universidad de Minnesota (UMN, por sus siglas en inglés), a quien PETA ya había expuesto por perforar el cerebro de un mono con tornillos, recientemente probó una nueva forma de crueldad: provocar adicción a las drogas en monos.
El experimentador Jan Zimmermann suministró cocaína directamente en las venas de los monos durante meses antes de obligarlos a sufrir los efectos de la abstinencia.
Asimismo, sometió a los animales a confinamiento solitario, inmovilización, cirugías y escaneos invasivos, todo sin obtener información nueva sobre los trastornos por consumo de sustancias en humanos.
Cocaína y confinamiento
En un artículo publicado en 2025, Zimmermann describe cómo confinó a cuatro monos en solitario dentro de jaulas y los obligó a llevar collares de aluminio. El personal utilizaba esos collares para jalarlos del cuello y sacarlos de sus recintos antes de inmovilizarlos en sillas de restricción.

Los monos padecieron nueve meses de cirugías invasivas, inyecciones de cocaína, abstinencia y escaneos cerebrales repetidos.
Primero, los entrenaron para presionar una palanca y recibir jugo, probablemente mientras los mantenían sedientos y privados de agua para obligarlos a cooperar. Con el tiempo, los experimentadores sustituyeron el jugo por cocaína.
Cada vez que accionaban la palanca, recibían una dosis de la droga directamente en el torrente sanguíneo mediante puertos implantados quirúrgicamente bajo la piel y conectados a una vena principal. Durante tres meses, los monos padecieron sesiones de varias horas, cinco días a la semana, en las que podían recibir hasta seis inyecciones de cocaína.
Posteriormente, los experimentadores les cortaron abruptamente el acceso a la droga. Los monos sufrieron síntomas de abstinencia durante 60 días, incluidos ansiedad, agitación, depresión y fuertes deseos de consumir la droga, antes de que los experimentadores volvieran a administrarles cocaína.
Grandes expectativas, pocos resultados
El experimento de Zimmermann se presentó con objetivos ambiciosos: investigar cómo el consumo de cocaína y la recuperación de una adicción afectan la actividad y la comunicación cerebral. En cambio, meses de sufrimiento confirmaron algo que la mayoría de los científicos ya sabe: distintos monos responden de manera diferente a las drogas.

Zimmermann no probó tratamientos para la adicción. Tampoco descubrió ninguna cura nueva.
Esto no sorprende. Los animales son modelos deficientes para estudiar los trastornos por consumo de sustancias en humanos, y los experimentos en animales llevan mucho tiempo fallando en producir tratamientos eficaces para humanos. Métodos de investigación modernos y relevantes para humanos, como imágenes cerebrales en humanos, ofrecen promesas reales y evitan que los animales sean enfermados, aislados y asesinados.
Un historial de fracasos
Zimmermann tiene un largo historial de tormento a animales mediante experimentos inútiles, motivados por la curiosidad, que provocan un inmenso sufrimiento, dolor y muerte.
Los registros universitarios revelan que Zimmermann, quien no es cirujano, somete a monos a dolorosas cirugías cerebrales. Les abre el cuero cabelludo, fija soportes metálicos a sus cráneos, introduce electrodos en el cerebro y los obliga a realizar una serie de pruebas crueles.
En un caso concreto, implantó 20 tornillos a tal profundidad en el cráneo de un mono que llegaron a perforar el tejido cerebral. Tras la cirugía, el animal presentaba letargo, vómitos, debilidad en los brazos, movimientos oculares anómalos y signos de dolor de cabeza intenso. El mono sufrió durante meses antes de que lo asesinaran.
Qué puedes hacer
El comité de supervisión de animales de la UMN nunca debió aprobar automáticamente la ciencia basura de Zimmermann. Después de que PETA sacara a la luz la negligencia desenfrenada, el sufrimiento y las violaciones al bienestar animal en los laboratorios de la UMN, se pusieron fin a los experimentos de Geoff Ghose, colega de Zimmermann en la experimentación con monos.
Con tu ayuda, podemos detener el resto.
Por favor, ACTÚA y pide a los directivos de la Universidad de Minnesota que pongan fin a todos los experimentos crueles en animales:
Detengan las pruebas en animales en la UMN