VIDEO: La Versión de PETA del juego ‘Operación’ Expone Experimentos Inservibles en Monos

Si el juego Operación no te hace transpirar, quizás la versión más oscura de PETA del clásico juego familiar lo logre. En nuestra versión del juego, llamada Vivisección, un mono, en lugar del paciente humano habitual de Operación, se acuesta en la mesa de operaciones mientras los jugadores con guantes usan pinzas para extraer elementos como “datos inservibles”, “dólares de los contribuyentes” y un “nuevo fármaco fallido” de su cuerpo.

Si la sátira del juego te parece impactante, espera a ver cómo se compara con las imágenes tomadas en laboratorios de EE.UU., donde son encerrados más de 109.000 monos por año:

Es un juego que Elisabeth Murray, de los Institutos Nacionales de Salud (NIH), podría haber jugado. Para ella, los monos parecen ser nada más que peones para ser manipulados para sus fines, que valen poco más que un dado perdido o un naipe descuidadamente metido debajo del sofá.

Los ata a una mesa de operaciones y les hace un corte en el cráneo. Les inyecta gran cantidad de ácido tóxico en el cerebro. Luego los encierra en una caja sin escapatoria y los provoca con serpientes y arañas de plástico tan realistas que los monos aterrados saltan y sacuden los barrotes de las jaulas.

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Si esto parece un juego enfermizo que un bravucón en un patio escolar podría haber conjurado, no estás muy lejos de la realidad. En cuatro décadas de experimentos, Murray ha acabado con la vida de los monos con la misma preocupación de estar hundiendo un barco de su oponente en un juego de Battleship. Ha dilapidado los dólares de los contribuyentes (50 millones de dólares, de hecho) como si fuera dinero del Monopoly. Y ella no ha producido ni una sola cura ni tratamiento para humanos.

La situación no es mejor en los siete centros nacionales de investigación de primates (NPRC). Mientras los experimentadores sueñan con su próximo experimento generado por curiosidad como si estuvieran planeando movimientos en tres en línea, los monos enjaulados dan vueltas en círculos, se arrancan el pelo y se muerden a sí mismos por la angustia y la frustración.

Los NIH dilapidan cientos de millones de dólares por año en estos centros, a pesar de que jugar durante seis décadas con la vida de los monos no ha producido las vacunas prometidas contra el VIH, la malaria o la tuberculosis.

Monos, pacientes humanos y contribuyentes estadounidenses son los perdedores mientras continúen los perversos experimentos en animales; sin embargo, los experimentadores, que buscan llenar sus billeteras, siguen jugando.

Los experimentos en otros animales son inhumanos, costosos e ineficaces. Los NIH despilfarran casi la mitad de su presupuesto anual en experimentos en animales (19.500 millones de dólares en 2020), a pesar de que el 95% de los nuevos medicamentos que prueban ser seguros y eficaces en animales fallan en los ensayos clínicos en humanos y el 90% de la investigación básica, la mayoría en animales, no logra generar tratamientos para humanos.

Experimentar en animales no es un juego: ¡actúa ahora!

Para los experimentadores, la vivisección puede ser tan seria como una ronda de Yahtzee o Jenga. Para los monos, es toda su vida. La nueva versión de PETA, inspirada en el juego Operación, no llegará pronto a las tiendas, pero el horror que evoca en la vida real continúa, al igual que nuestros esfuerzos para terminarlo. Únete a nosotros para pedirles a los NIH que dejen de jugar y cierren los NPRCs:

AYUDA A CERRAR LOS CENTROS DE INVESTIGACIÓN DE PRIMATES