Científicos de Todo el Mundo Trabajan Para Combatir la COVID-19 sin Dañar Animales

Con el mundo preso de una pandemia, los científicos están trabajando arduamente para desarrollar tratamientos y vacunas muy necesarios contra la COVID-19, la enfermedad causada por el nuevo coronavirus. Ya está en marcha en todo el mundo una serie de experimentos sin animales con el objetivo de desarrollar un tratamiento o vacuna para la COVID-19. Dada la escala y la gravedad de esta pandemia, los investigadores no pueden permitirse perder tiempo conduciendo pruebas inservibles en animales.

PETA y las personas compasivas de todo el mundo se sintieron alentadas al saber que, para acelerar el desarrollo de una potencial vacuna contra el coronavirus, los Institutos Nacionales de la Salud (NIH) rápidamente comenzaron a probar directamente en humanos sin esperar los resultados de la fase típica y prolongada de las pruebas en animales, demostrando así que los resultados obtenidos por las pruebas en animales son irrelevantes.

Aquí hay más ejemplos de maneras innovadoras en que los investigadores del coronavirus están evitando las arcaicas y crueles pruebas en animales, favoreciendo métodos de experimentación avanzada, y relevante para humanos:

  • Modelos tridimensionales reconstruidos de tejido respiratorio humano, como los de Epithelix Sàrl y MatTek Life Sciences, pueden usarse para estudiar la infección por COVID-19 y detectar posibles tratamientos. El International Science Consortium Ltd.de PETA, que hace tiempo apoya a ambas compañías, ayudó a financiar el desarrollo de un modelo del tracto respiratorio inferior, único en su tipo, el EpiAlveolar, disponible de MatTek Life Sciences. El EpiAlveolar es un modelo tridimensional compuesto por células humanas del tracto respiratorio inferior. Las células pueden ser expuestas a la prueba de material en el aire de un lado y recibir nutrición de un líquido rico en nutrientes en el otro, similar al funcionamiento del pulmón humano.
  • Los científicos de la Universidad Gauhati en India usaron métodos de simulación avanzada en computadora para determinar qué partes del virus son las más adecuadas para desencadenar una respuesta inmune en humanos. Este trabajo podría contribuir al diseño de vacunas seguras y eficaces contra la COVID-19.
  • Investigadores de la Universidad de Bristol en Inglaterra están haciendo crecer el virus en células para lograr una mayor comprensión de la forma en que se propaga y causa enfermedad. Con esta técnica pueden descubrir si muta bajo ciertas condiciones. A diferencia de infectar ratones sin sentido, este trabajo provee información crucial.
  • En San Diego, investigadores están usando organoides pulmonares, también conocidos como “mini pulmones en una placa”, infectados con SARS-CoV-2 para probar la eficacia de dos medicamentos existentes contra el virus. Estos organoides son estructuras tridimensionales compuestas de células de la piel humana que han sido “entrenadas” para convertirse en células pulmonares. Uno de los investigadores del estudio dijo: “Los mini pulmones son un sistema ideal para investigar más a fondo estos medicamentos porque pueden emular la enfermedad COVID-19 real y pueden ayudarnos a evitar las pruebas en animales y podemos usarlos rápidamente en pacientes”. Otro componente no animal del estudio involucra a los medicamentos en sí, los cuales fueron identificados en un cribado de alto rendimiento como posibles candidatos a través de un sofisticado software informático.
  • YUMAB anunció que ha creado y confirmado la eficacia de los primeros anticuerpos humanos contra el nuevo coronavirus. Los investigadores están recurriendo a anticuerpos completamente humanos porque no usan animales, tienen más solidez científica y son más rápidos de producir que los anticuerpos derivados de animales. El Science Consortium está coorganizando una serie de seminarios web, que comenzarán en julio de 2020, en los que los expertos hablarán acerca del uso de anticuerpos no provenientes de animales, incluso para el desarrollo de vacunas y tratamientos para enfermedades como la COVID-19.
  • En los Países Bajos, los investigadores usaron organoides intestinales (modelos de última generación del intestino creado con cultivos de células humanas) para determinar que el SARS-CoV-2, el virus que causa la COVID-19, puede infectar ese órgano. Los investigadores dicen que: “Estos hallazgos podrían explicar la observación de que aproximadamente un tercio de los pacientes con COVID-19 experimentan síntomas gastrointestinales”. Los investigadores holandeses continúan usando organoides relevantes para humanos mientras investigan las diferencias en las infecciones por SARS-CoV-2 en el intestino en comparación con los pulmones.
  • En Toronto, Canadá, investigadores están usando órganos en chips (modelos sofisticados y sin animales de nariz, boca, ojos y pulmones humanos) para comprender cómo el SARS-CoV-2 es tan eficaz para romper las barreras epiteliales que normalmente protegen los órganos de microbios dañinos. Estos chips contienen células humanas que imitan tanto la estructura como la función de los órganos humanos. Uno de los investigadores involucrados en el trabajo dice: “Con un órgano en un chip, podemos estudiar lo que sucede dentro de las 24 horas posteriores a la entrada del COVID-19 en el cuerpo”.
  • Investigadores del Laboratorio Nacional Oak Ridge en Tennessee están usando Summit, la supercomputadora más inteligente y poderosa del mundo, para identificar fármacos existentes que puedan ser eficaces en el tratamiento de la COVID-19 en humanos. Basada en las propiedades físicas del virus y de cada fármaco, la computadora predice cómo podrían interactuar ambos. La eficacia de fármacos prometedores se puede entonces medir probándolos en células infectadas con el virus.
  • Científicos en Londres están buscando 24 voluntarios dispuestos a infectarse con otras cepas similares de coronavirus (que no se ha informado que causen COVID-19) para ayudar a las compañías farmacéuticas a probar de forma segura potenciales vacunas y fármacos antivirales.
  • Una compañía de Carolina del Norte está trabajando para “desarrollar modelos biológicos en 3-D para los principales órganos y fases de enfermedad”. PETA apoya desde hace tiempo métodos de prueba in vitro como estos, que usan células humanas. De esta manera, se pueden realizar pruebas que estudian el comportamiento de un medicamento en el tejido humano en vez de inútiles pruebas en animales que no son relevantes para la salud humana.

Los NIH reportan que 95 de cada 100 nuevos fármacos que pasan las pruebas en animales fallan en pruebas en humanos por ser inseguros o ineficaces. Los ratones, quienes deben ser manipulados genéticamente solo para ser susceptibles de la enfermedad, apenas muestran síntomas leves a la COVID-19. El Dr. Stanley Perlman, virólogo especialista en coronavirus en la Universidad de Iowa, señala que infectar a los ratones “no dice realmente demasiado acerca de cómo el virus causa la enfermedad”.

En este momento de fuerte incertidumbre y confusión, hay algo que sabemos con seguridad: la experimentación en animales no solo es poco ética sino también injustificable desde una perspectiva científica.

Qué puedes hacer

Los experimentos en animales son arcaicos y crueles. Desperdician recursos, tiempo y vidas. Únete a PETA y a las personas compasivas de todo el mundo que quieren ver a nuestros líderes invertir en ciencia real que ayude a los humanos.

Hoy puedes ayudar a los animales que sufren innecesariamente en laboratorios. Haz clic en el botón a continuación para comenzar:

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