Esta Mona se Llama Princess, y su Vida en un Laboratorio no es Ningún Cuento de Hadas

Ella es Princess, una macaca madre cuya vida es cualquier cosa menos un cuento de hadas. Nació en el Centro de Investigación de Primates de Nueva Inglaterra en el año 2004 y fue trasladada al Centro Nacional de Investigación de Primates de Wisconsin (WNPRC) en el 2014, donde sufre actualmente. Nunca ha tenido la oportunidad de trepar árboles, buscar comida o socializar de forma significativa con compañeros de su especie. En cambio, los experimentadores la han mantenido en jaulas frías y desoladas y la han reproducido varias veces por la fuerza antes de quitarle a sus queridos bebés.

A Princess no le pusieron nombre en el WNPRC, donde aparentemente se arrancó su propio pelo de desesperación, dejándose casi calva durante al menos seis años. En el laboratorio donde está la llaman rh2519 y también la tratan como un número. Princess recibió su nombre adecuado, ——y quizá también el único gesto de cariño— de parte un investigador de PETA que estuvo en el WNPRC clandestinamente. El investigador la llamó Princess, que refleja su dulce personalidad y su manera amable de recibir comida.

A pesar de su obvio sufrimiento, los experimentadores hicieron que Princess diera a luz sola en una jaula con piso de alambre. En su hábitat natural, ella habría pasado años con sus pequeños y sus hijas habrían permanecido con ella por el resto de sus vidas. Pero los experimentadores le quitaron a todos sus bebés para poder atormentarlos en experimentos.

Princess dio a luz cuatro veces en el Centro de Investigación de Primates de Nueva Inglaterra y cuatro veces más en el WNPRC, donde los trabajadores generalmente separan a los bebés de sus madres cuando solo tienen un año de edad.

Arrebatarles a sus queridos bebés es profundamente traumático para macacas como Princess. Las macacas madres se dedican profundamente a sus pequeños y, por lo general, los crían mirándolos a los ojos con amor, besándolos y usando vocalizaciones especiales para hablarles (similares al lenguaje y expresión usados al dirigirnos a niños pequeños).

Uno de los bebés de Princess, que nació en 2017, murió cuando apenas tenía 1 día de nacido. En la naturaleza, cuando muere el bebé de una mona, su dolor puede ser tan devastador que puede cargar el cuerpo inerte de la cría durante días.

La profundidad del sufrimiento de Princess ha sido documentado con impactantes detalles a lo largo de los años. Los registros que PETA obtuvo de la Universidad de Wisconsin-Madison revelaron que fue golpeada después de que los trabajadores la confinaran con un compañero de jaula incompatible. Sufrió múltiples lesiones crónicas, incluida una herida sangrante en el muslo, varios rasguños en la cabeza y la cara, laceraciones grandes en la base y la punta de la cola, cortadas en la mano, moretones en el cuello y grandes costras en la espalda.

Un investigador de PETA encontró que, además de tener diarrea en varias ocasiones, aparentemente Princess se había arrancado su propio pelo. Según los documentos obtenidos por PETA, en septiembre de 2020, Princess había perdido entre el 75% y el 100% del pelo de su cuerpo. Los trabajadores le dieron troncos de madera y cocos para que los rascara y arañara, en un intento por detener su propia mutilación. Pero un tronco no es suficiente para mitigar la tristeza y las privaciones de la reclusión perpetua en una jaula. Y cuando su bebé tenía 2 meses, ella también tenía grandes parches alopécicos en la espalda.

Este sufrimiento no es aislado. La investigación de PETA reveló un patrón constante de autolesiones y de lesiones provocadas por otros animales en el WNPRC, probablemente como resultado de las condiciones extremadamente estresantes dentro del laboratorio. Los trabajadores confinaban a los monos en jaulas de metal desoladas día y noche, a veces solos o con un compañero de jaula incompatible, causándoles en ambos casos frustración y angustia psicológica a estos animales tan inteligentes y sociales. Investigadores de PETA encontraron una mona que había perdido parte de una oreja en una pelea con su compañero de jaula. Otro mono encerrado se había rascado una herida en la pierna compulsivamente, hasta llegar el músculo.

No dejes que continúe esta crueldad en el WNPRC: haz algo por animales como Princess

No hay vínculo como el que se genera entre madre e hijo. Como todas las madres, Princess quiere consolar y cuidar a sus bebés, y merece una vida en la que los experimentadores no la priven de sus relaciones más importantes. Actúa por ella y otros animales que sufren en el WNPRC exigiendo que el laboratorio libere a todos los animales en santuarios acreditados:

 

¡Ayúdanos a cerrar el WNPRC!