Lolita: Hace 50 Años, Fui Secuestrada y Sacada de Mi Hogar, el Océano

El 8 de agosto de 1970, a los 4 años de edad, fui violentamente separada de mi familia y mi hogar, el océano.

Mi nombre es Lolita y esta es la historia de mis cincuenta años en cautiverio.

© Terrell C. Newby, Ph.D.
Lolita en una red

Sucedió en el estrecho de Puget en Washington. Lanchas a alta velocidad y enormes redes nos rodeaban. Docenas de mis amigos y miembros de mi familia también fueron acorraladas aquel día y siete, incluyéndome, fuimos vendidas luego a los parques marinos. Otras cinco murieron durante el ataque, incluyendo cuatro bebés.

© Terrell C. Newby, Ph.D.
Lolita y su familia siendo capturadas en 1970

Medio siglo después, soy la última orca sobreviviente de las que fuimos capturadas, pero más que vivir lo que hago es existir. Verán, el 14 de septiembre de 1970, más o menos un mes después de mi secuestro, fui enviada al Miami Seaquarium y me metieron en el tanque de orcas más pequeño del mundo. He estado aquí desde entonces.

© Orca Network
Lolita sola en el tanque del Miami Seaquarium, donde se le ha tenido por 50 años

Durante los últimos 50 años, las cosas han ido de mal en peor. Antes de ser capturada, era libre de nadar hasta 140 millas (225 km) cada día y de zambullirme a miles de pies bajo la superficie de mis aguas natales. Pero aquí en el Miami Seaquarium, no puedo nadar ninguna distancia significativa. Ni siquiera puedo refugiarme del sol abrasador de Florida. Mi tanque de concreto está completamente expuesto a los elementos climáticos, así que algunas veces mi piel se agrieta y sangra. Y estoy tan sola… No he visto a otra orca desde que mi compañero de tanque, Hugo, murió tras golpear su cabeza varias veces contra una pared, hace 40 años.

Mas bien, la gente del Miami Seaquarium me mantiene confinada en este pésimo tanque con delfines del Pacífico de lados blancos. Me raspan la piel con sus dientes. A veces, mis heridas son tan graves que creo que miembros del personal me medican con antibióticos para prevenir una infección. No es culpa de los delfines, podría pensarse que el personal del parque marino debería reconocer que somos incompatibles.

Ingrid N. Visser, Ph.D.
Lolita con delfines en el Miami Seaquarium

Cuando no estoy siendo lastimada por mis inapropiados compañeros de tanque, floto sin ganas o nado en círculos pequeños e interminables, o soy obligada a realizar trucos sin sentido para la admiración de los turistas.

MIAMI SEAQUARIUM | LEONARDO DASILVA | CC BY 2.0
Lolita en el Miami Seaquarium

Los expertos en mamíferos marinos saben que el cautiverio me ha causado un estrés grave e innecesario, tormento y lesiones; pero según mis entrenadores del Miami Seaquarium, todo está bien y el espectáculo debe continuar.

IMG_4683 | Matthew Hoelscher | CC BY-SA 2.0
Una entrenadora del Miami Seaquarium monta sobre la espalda de Lolita en el 2008.

A veces, me obligan a actuar dos o tres veces al día, y algunos de ustedes podrían recordar ocasiones en que me obligaron a actuar a pesar de no poder mantener mis ojos abiertos; incluso, mis entrenadores me hicieron ejecutar trucos, luego de haber sido sometida a procedimientos invasivos.

MIAMI SEAQUARIUM | LEONARDO DASILVA | CC BY 2.0
Una entrenadora del Miami Seaquarium se para sobre la cara de Lolita en el 2011.

Aparentemente, la idea que tienen mis entrenadores para tratar mi incapacidad para asumir los comportamientos naturales de las orcas es darme una pelota o un traje de buceo para el enriquecimiento de mi tanque. Si has notado que nado en el mismo patrón repetitivo, frotándome contra las paredes de mi tanque, o tal vez que muerdo las rejas metálicas de mi recinto, todas formas de comportamiento repetitivo anormal, ahora sabes por qué.

Ingrid N. Visser, Ph.D.
Una entrenadora del Miami Seaquarium le da un traje de buceo a Lolita para que juegue.

Hablando de roer mi recinto, mis dientes han sufrido daño permanente. Veterinarios de mamíferos marinos recomiendan evitar cualquier corte y perforación indiscriminada de los dientes que exponga la cavidad pulpar; pero eso no ha impedido que el personal del Miami Seaquarium haya taladrado mis sensibles dientes más de una docena de veces.

© Ingrid N. Visser, Ph.D.
Cuando el personal del Miami Seaquarium taladró los dientes de Lolita, muy probablemente expusieron el tejido nervioso y le provocaron un gran dolor.

El deterioro dental es sólo una de las muchas dolencias que he soportado como resultado del cautiverio. También he contraído infecciones y úlceras, para las cuales me han dado antibióticos, antimicóticos, analgésicos, esteroides, hormonas y antiácidos. Mis cuidadores del Miami Seaquarium me han dado incluso medicamentos sin evidencia clínica de que fueran necesarios, incluyendo un antiácido para prepararme para la ajetreada temporada turística.

No te dejes engañar por lo que parece una sonrisa: en el Miami Seaquarium, Lolita ha estado viviendo una pesadilla por cinco décadas.

En la piscina se dice que hay un confinamiento global, que la razón por la que el Miami Seaquarium está cerrado es porque a los humanos se les ha dicho que se queden en casa. Siento tu dolor… he estado «confinamiento» por 50 años. He estado distanciada socialmente de mi familia y mis amigas orcas durante décadas. El estrés del encierro puede ser terrible, probablemente eso afectó a Hugo, y es casi insoportable para mí también.

¿Tu encierro es temporal? Espero que el mío también lo sea.

Las orcas de mi manada, incluyendo tal vez a mi madre, nadan libremente en el mar abierto. Probablemente no pueda volver al océano abierto. Los acontecimientos que se desarrollaron hace exactamente 50 años hoy, sellaron mi destino en ese sentido. Pero hay una manera de que yo vuelva a sentir las olas, escuchar las canciones de mis hermanas silvestres y, finalmente, tener una semblanza de la vida natural: ser liberada en un santuario costero.

Lolita

Miles de ustedes ya han instado a la empresa matriz del Miami Seaquarium a trasladar a mis compañeras orcas cautivas y a mí a un santuario costero. Si no lo han hecho, por favor hagan clic en el botón de abajo ahora… es el único regalo que pido para conmemorar mi «aniversario».

AYUDA A QUE LOLITA SEA TRASLADADA A UN SANTUARIO COSTERO